ÍNDICE


ORDEN NATURAL Y ORDEN CÍCLICO DE LOS NÚMEROS
APOCALIPSIS: EL TRIPLE SEIS
-Continuación del anterior-
LAS OCTAVAS PLANETARIAS Y EL CRECIMIENTO INTERNO

LAS LUMINARIAS
LAS BODAS QUÍMICAS
-continuación de Las Luminarias
LAS DOS CARAS DE LA SERPIENTE
EL COCHE DE CABALLO
CULTURAS BASADAS EN YIN-YANG
MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN
-El mito de las vírgenes-
OCUPANDO UN ESPACIO
SOBRE EL SUFRIMIENTO
ESTUDIO COMPARATIVO ENTRE EL CAMPO DE HIGGS Y LA SUSTANCIA ESPACIO MADRE
EL FACTOR TIEMPO DESDE LA SUSTANCIA ESPACIO MADRE
REFERENCIAS SOBRE EL NÚMERO 
  LO REAL  

 

 

 

ORDEN NATURAL Y ORDEN CÍCLICO DE LOS NÚMEROS

 

Pitágoras consideraba que los números tenían un carácter sagrado, ya que no veía en ellos sólo cuestiones de cantidades sino también cualidades, que es lo que acabamos de hacer en el Modelo de Los Ciclos Evolutivos. Las cosas estaban hechas de “formas y números”, por lo cual él creó su propia cosmogonía. Cada número representaba un tipo de fuerza universal, y de las combinaciones de números iba extrayendo su conocimiento del orden universal.

En Numerología existe lo que se denomina “Adición Mística o Suma Teosófica”,  que consiste en que ante cualquier cifra hay que sumar sus componentes hasta reducirlos a unidades para saber el valor del número que los integra.

Ejemplo:  142857 = 27 = 9, número integrador.

A través de un sencillo ejercicio que iremos haciendo, vamos a comprobar que la estructura del diagrama de Los Ciclos Evolutivos en lo que se refiere al valor energético adjudicado a cada número por su posición  en los tres círculos, guarda bastante relación  con un orden cíclico que permanece oculto detrás del orden ordinario que vemos en los números.

Para ello, haremos una operación que consiste en ir sumando e integrando uno a uno cada número situado en la columna A, y el resultado que se va obteniendo aparece en la columna B.


El nº 1 de la columna A, al no tener delante nada más que el 0, el resultado es igual a 1 –columna B-.  Al   2 le sumamos el 1, dando el  3  -columna B-; al  3 le sumamos  el  2 y el 1, obteniendo el 6 –columna B-.

Esta primera relación nos ha dado como resultado números de un sólo dígito. A partir de la suma del 4 con los números que le preceden, obtendremos dos dígitos, es decir un 10, que vuelve a ser un  1 -columna  B-. Con el 5 sucede lo mismo, obteniendo un 15, que se vuelve a sumar y reducir a 6 –columna B-. Se continúa con los demás números hasta finalizar con el  9 de la columna A, que da como resultado un 54 = 9  en la columna B.

Resultado: en la columna B aparece una sucesión de números cuya secuencia:  136 163 199 es infinita. Es decir, por más números que sigamos añadiéndole a la columna A, 10, 11, 12, etc…, siempre vamos a obtener  como resultado  la misma secuencia en la columna B. De esto se pueden extraer  curiosas lecturas si conocemos, por otro lado, el significado simbólico de estos números.

La principal diferencia entre las dos columnas es que mientras la columna A va avanzando por unidades y llevando una dirección lineal hasta el infinito, la columna B está marcada por un movimiento circular que  va repitiéndose una y otra vez infinitamente. Estas dos formas  complementarias de movimiento las vemos también en las dos modalidades del tiempo: existe un avance direccional, pero repitiendo ciclos estacionales. Esta dinámica en forma de voluta es la misma que conforma la estructura de Los ciclos Evolutivos. 

Por ejemplo: una de las cosas que llaman la atención es que la secuencia de la columna B, está compuesta por un ciclo de nueve dígitos, que a su vez se puede subdividir en tres tríadas ya que el número 1 se halla siempre presente cada tres pasos. Los números 1 que inician las tríadas se corresponden, en la columna  A, con los números 1,4,7, es decir, los mismos números que aparecen en el diagrama de Los Ciclos Evolutivos  marcando los estados potenciales e iniciadores de los tres círculos, por lo que el 1,4,7, son números equivalentes aunque en diferentes fases del ciclo.

Una cuestión que da que pensar, es que en la columna B no aparezcan jamás los números 2,5,8, que son los números equivalentes que marcan en el diagrama las dualidades de los tres círculos. En definitiva; las secuencias de la columna B relacionadas con el orden del diagrama, están formadas de números  1 como indicadores de la fuerza potencial, y de números que simbolizan la dinámica de la creación y nacimiento: la dinámica del desarrollo y de la estabilidad y la dinámica del caos transformador como podemos comprobar en el 3 y sus múltiplos  6 y 9. 

¿Qué lectura se puede hacer al respecto?  Una de ellas podría ser  la interpretación que se ha hecho en el Diagrama de los Ciclos Evolutivos acerca de que las posiciones duales no existen en la realidad subyacente. En el mundo visible, la dualidad se manifiesta igual que aparece en la  columna A, que es la sucesión numérica ordinaria que conocemos, pero en la realidad oculta que subyace a la columna A, la dualidad no hace su aparición –columna B-, y la existencia se explica en base a potenciales que se activan -nº1-, y bajo sus impulsos se va generando un movimiento cíclico de oleadas de creatividad, de mantenimiento y de destrucción (nº 3,6,9), los cuales se van repitiendo incesantemente. Aunque, por otro lado, sabemos  que el movimiento es producido en la realidad externa, gracias a las diferencias que se dan cuando los contenidos del potencial 1 se expresan como una dualidad.

Partiendo de la base de que las tríadas forman un orden secuencial o de fases dentro de la totalidad del ciclo completo, podríamos ir aún más allá en el análisis y observar  que a excepción del 1, que repite posición en las tres secuencias, la primera, compuesta por 1,3,6,  hace su inversión en la segunda fase: 1,6,3; y la tercera,  1,9,9, compone la suma sucesiva de la primera y segunda secuencia: (3+6=9) y (6+3=9).

Volvemos a recordar que el  punto 3 representa, en el diagrama de los Ciclos Evolutivos,  el proceso de la creatividad de un sistema; el  punto 6 la estabilidad del mismo, y el punto 9 la desestructuración del sistema para su regeneración y renacimiento en un nivel superior.

Si  aplicamos este criterio a las tríadas, podemos deducir que la fuerza potencial del 1 va dirigida en la primera fase a la creación -3-,  mientras  que la estabilidad -6- aparece en segundo lugar. Todo lo contrario ocurre en la segunda secuencia, donde la potencialidad del 1 va encaminada hacia la estabilidad 6-, quedando lo creativo -3-, en segundo término.

Por último,  el potencial del 1 en la tercera tríada va dirigido hacia el desmantelamiento tanto de la creatividad como de la estabilidad, ya que el 9 se halla presente en ambas posiciones, siendo  el punto en donde las estructuras del sistema entran en un estado caótico para su transformación a otro nivel..

El resumen de la interacción entre las columnas A y B queda resuelto leyéndolo  horizontalmente.

 

APOCALIPSIS:  EL TRIPLE 6
-Lo que está ocurriendo en estos tiempos-

“… E hizo poner a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, una marca impresa en la mano derecha o en la frente, a fin de que nadie pudiese comprar ni vender si no estaba marcado con el nombre de la bestia o el número de su nombre. Aquí la sabiduría: quien tiene entendimiento, calcule la cifra de la bestia. Porque es cifra de hombre: su cifra es seiscientos sesenta y seis.”

 (Apocalipsis S. Juan, cap.13, vers: 16-18)                         

Si seguimos jugando y haciendo relaciones entre las dos columnas, vamos a comprobar algo curioso que llama la atención.

La suma de cada tríada de la columna A da un 6, y la de la columna B un 1. Nos encontramos, por tanto, con que el ciclo completo de la columna A nos da la cifra de 666, número correspondiente a la Bestia del Apocalipsis. Ante este dato bíblico, la imaginación se puede disparar y elucubrar interesantes interpretaciones, pero es preferible seguir el razonamiento que los mismos números nos proporcionan como símbolos de estados  energéticos y de fuerzas en un organismo o sistema  vivo. 

Por ejemplo: la posición del número 6  en el segundo círculo del diagrama de Los Ciclos Evolutivos, volvemos a recordar que marca el punto en el que un sistema se está desarrollando dentro de una pauta estable y gracias al equilibrio dinámico de sus fuerzas. Pero la estabilidad de un sistema u organismo, según las leyes evolutivas, no se puede eternizar; resultaría antievolutivo. Teniendo esto en cuenta y si el desarrollo del organismo ha sido eficaz, la propia dinámica del sistema lo lleva a un punto de maduración que le permitirá afrontar la fase crítica de un nuevo crecimiento. Esto es, le pondrá ante las puertas de su reestructuración, lo cual va acompañado como ya hemos visto de cierto caos y desestabilización, paso previo a su ordenación en un nivel más amplio.

Pero si el proceso del desarrollo se obstaculiza y el sistema se vuelve reiterativo, éste pasa del equilibrio dinámico de sus fuerzas a un equilibrio estático y se inicia la degeneración del mismo. No hay que confundir la crisis desestabilizadora de un sistema que da paso a una regeneración del mismo en un ciclo más avanzado, con la degeneración del sistema por la propia resistencia a la dinámica de la evolución natural, con lo cual se entra en una fase de inercia degenerativa y a la muerte del mismo.

En la vida de cualquier sistema, ya se trate de una persona, una empresa o una civilización, hay tiempos para el asentamiento y el enraizamiento, y tiempos para el cambio y la transformación. Tan inadecuado y dañino es para el sistema querer mantenerse inamovible en tiempos de cambio, como querer  el cambio en tiempos en donde lo que se necesita es arraigarse y estabilizarse.

El Apocalipsis nos sitúa al final de los tiempos, se refiere a  una época de grandes cambios que se producirían en la Tierra y en la humanidad. Pero el triple 6, como representante de fuerza estabilizadora, nos sugiere una excesiva tendencia hacia lo inamovible, al estancamiento que conduce, entonces, a la degeneración, y precisamente en tiempos en los que se requiere de una transformación y regeneración de las estructuras del sistema Tierra y sus habitantes; es decir, de Gaia como organismo vivo. Con lo cual, las fuerzas que se opusieran al cambio actuarían como una gran resistencia que dificultaría aún más la modificación de todo el ecosistema, incluso podría llegar a ser  una resistencia activa y violenta que podría agravar y dramatizar la situación. La Bestia es llamada el Anticristo porque es justamente la fuerza que le opone resistencia al Cristo, entendiendo por crística la fuerza impulsora y renovadora que produciría la regeneración y transmutación de los rígidos moldes, de las viejas estructuras en nuevas formas de vida y de comportamiento para todo el ecosistema.

Analizando la cuestión, vimos que mientras el orden de los números de la columna A avanza linealmente conquistando y engrosando a cada paso su volumen numérico o de cantidad, la columna B muestra, por el contrario, una dinámica  de fases o cambios cíclicos.  Sin embargo, el triple 6 como resumen de la columna A, nos señala que  sus  tríadas apuntan hacia una extrema estabilidad y estancamiento, cosa que la columna  B, que es la cíclica, lleva sin embargo como resumen de sus tríadas un 111, o sea; un  triple potencial. Nos encontramos ante una combinación cruzada de fuerzas entre las dos columnas que forman un sabio juego de complementación. Por ejemplo: la dinámica que lleva la columna A es de avance, un “suma y sigue”, pero que por sí mismo tiende a la acumulación progresiva de la cantidad, pero no a su renovación que corre a cargo de la columna B. Ésta última, con su dinámica de nacimiento y muerte, renovación y destrucción, le pone un límite a la acumulación e impide el exagerado amontonamiento de “más de lo mismo”, que bloquea la posibilidad evolutiva de un sistema -incluído el humano-, conduciéndole, por tanto, a una degeneración. Para que esto no ocurra y se pueda producir un auténtico desarrollo evolutivo del sistema, la columna B le inyecta a la  columna A, la fuerza  de su potencial -1- que está implícito en cada fase del ciclo: nacimiento, desarrollo y muerte. De esta forma se complementa la dinámica evolutiva hacia la renovación y transformación de la vida cíclicamente, y siempre que el sistema se encuentre maduro para ello. Lo podemos verificar por la triplicidad del número 7, que sale de sumar horizontalmente las tríadas de ambas columnas: 6+1 =7. Estos tiempos de transformaciones no son marcados por la humanidad, sino que son movimientos cíclicos de la vida, ciclos cósmicos que sobrepasan nuestras capacidades de controlarlos, pero que nos conducen a lo nuevo.

La última suma la hacemos con el triple 7 = 21 = 3, siendo por tanto, el 3, el número culminante que sintetiza e integra a  las dos columnas A y B. Una vez más, verificamos y reconocemos a la dinámica creativa, como el fundamento y sentido de la vida que se mueve  en el universo.

¿Podríamos decir que la fuerza del triple 6, como fuerza de resistencia al cambio, está actuando en estos tiempos? Los hechos parecen demostrar que nos encontramos ante el final y, por consiguiente, ante el inicio de una nueva era, lo que sería un nuevo ciclo planetario. Lo estamos viviendo a nivel mundial no sólo por todo a lo que nos puede conducir el cambio climático que estamos presenciando, sino por la confusión de una civilización que está en crisis. Los valores que antes prevalecían han ido perdiendo fuerza, la pus de la corrupción está saliendo fuera, poniendo en evidencia la falta de ética de los que detentan cargos de responsabilidad, de los que; ”manejan los hilos de la historia”. Esta catarsis mundial que estamos viviendo se siente como una fuerza imposible de parar, indicando que el cambio que  está produciéndose es profundo y necesario, del cual emergerá un nuevo sistema mundial más enriquecedor y universal, que las deterioradas estructuras a las que hasta ahora hemos estado sujetos. Ni qué decir tiene que este nuevo orden aún en gestación no es en absoluto la parodia  del “nuevo orden mundial” que nos están imponiendo  los poderosos,  para seguir siendo aún más poderosos y acumular más de lo mismo, sirviéndose para ello de todo tipo de engaños, manipulaciones y estrategias políticas y de mercado; como es la liberación de un  capitalismo y de un consumismo a ultranza a costa de la explotación, sufrimiento y miseria de la inmensa mayoría de la población mundial. La bestia del poder  imperante está arremetiendo con más ímpetu  que nunca,  porque  quizá presienta que se aproxima su fin, y antes quiere exprimir al máximo todas sus posibilidades de ser la dueña del mundo. Son sus últimos coletazos. ¿Le quedará tiempo, mientras tanto, para controlar a toda la ciudadanía -como dejó dicho el profeta bíblico- con la marca de un chip que contenga todos nuestros datos personales, incluída la cuenta bancaria?

Lo cierto es que ante esta situación de crisis y desconcierto, la sociedad está reaccionando de muy diferentes maneras: hay quienes se aferran con más contundencia a las viejas costumbres caducas e inoperantes para estos tiempos, pero que son puntos de referencia que les proporcionan todavía una seguridad ante el miedo de lo desconocido. Otros compensan el vacío existencial consumiendo materialismo en una escalada sin fin. Muchos -sobre todo la juventud- son  las grandes víctimas de esta crisis de valores, ya que no tienen ni siquiera estructuras a las que agarrarse. Los viejos modelos ya no les sirven, y lo nuevo está todavía por hacer. Y aunque hay valores inmutables, como son el amor, el respeto, y la honestidad, entre otros,  para ellos quedan confusos. Ante la falta de una directriz edificante y prometedora que les sirva de estímulo acaban estimulándose de forma autodestructiva. Existe también una gran mayoría de indiferentes, escépticos y asépticos tanto de la política como de la religión. Son los que vienen “de vuelta” envueltos en una especie de apática desilusión. Y por último, cada vez se va engrosando el número de personas que desde diferentes puntos del planeta quiere respirar nuevos tiempos y están vislumbrando una nueva humanidad. Son los que están trabajando dentro de sus posibilidades para que unos valores universales, más humanos, solidarios y éticos arraiguen en el entretejido social.

Este movimiento compuesto de hombres y mujeres de todos los sectores sociales y de todos los países, es un fenómeno socialmente nuevo, ya que no se trata de un pueblo que lucha para no ser explotado por otro, como ha venido ocurriendo a lo largo de la historia. No es una lucha entre “elegidos religiosos” y “salvadores del mundo” que, por ambición desmedida e intereses ocultos, proyectan un supuesto dios que les alienta a imponer “su justicia” y a “su modo”, provocando y justificando las guerras y la destrucción. Ni es una lucha de ideologías políticas buscando descaradamente los intereses del propio partido por encima del bien común. Esta nueva conciencia que está surgiendo a nivel planetario, simplemente desea establecer la cordura a tanta sinrazón imperante. Sus formas son dialogantes pero firmes, y su fuerza consiste en la ayuda y la solidaridad a la causa humana y, por extensión, a nuestro planeta Tierra. La energía de esta conciencia se emplea en construir modelos integradores y universales; no se malgasta en luchas para destruir las viejas estructuras del poder, porque entonces serían imitadores del mismo modelo de caduca violencia que se rechaza. La transformación del entretejido social puede ser llevada a cabo por una nueva conciencia que surge como maduración y saturación de las experiencias pasadas de forma natural, porque cuando lo nuevo deviene, lo viejo cae por su propio peso. Es un principio universal.

 

 

LAS  OCTAVAS  PLANETARIAS Y EL CRECIMIENTO INTERNO

¿Forman los planetas entre ellos octavas superiores que nos proporcionen datos acerca del desarrollo interno? En este pequeño estudio que se presenta vamos a hacer un análisis comparativo entre tres dimensiones del ser humano en su proceso de crecimiento interno, y relacionarlo  con 3 niveles u octavas planetarias. Distinguimos pues, en el individuo, estos diferentes niveles como cualidades o calidades internas que se proyectan en su comportamiento. Estos niveles u octavas las vamos a definir como:  natural, cultivadatranspersonal,   Su ordenamiento planetario sería de la siguiente manera:

SOL =Principio  vital.-   No se incluye al Sol  dentro del juego de las octavas. Se contempla mejor como un foco energético y principio de vida, que sostiene no sólo a nuestro planeta sino a todos los del sistema solar. El Sol físico es la energía vital que alimenta a la naturaleza. En su aspecto sutil es el símbolo universal del Espíritu.

TRILOGÍA DEL HOMBRE  NATURAL
Estos tres primeros planetas representan los tres aspectos del ser humano natural o instintivo. Las herramientas con las que trabaja el yo de la personalidad primaria.

Luna, Alma animal, o alma instintiva. Con la denominación  Alma se intenta aunar todo el abanico o espectro de la sensibilidad humana que comprende desde los sentidos físicos, las emociones instintivas, las pasiones y deseos hasta los sentimientos más puros y nobles. A la Luna, que domina  nuestra parte inconsciente le vamos a adjudicar  la sensibilidad del cuerpo, los sentidos físicos y las emociones y deseos provenientes del mundo de los instintos, como es el de reproducción, el maternal, el de protección y el de conservación. También el instinto social como necesidad de buscar apoyo y protección  del grupo y a su vez  de proteger.

Mercurio o Mente básica. – Mercurio, como ya sabemos, representa  las facultades mentales básicas del ser humano como es la capacidad racional y analítica. La facultad para transmitir ideas. Es la comunicación en cualquiera de sus manifestaciones. Memoria y planificación. Mente concreta.

Marte, la Fuerza impulsora o de acción.  Marte actúa por impulso. Su actividad funciona a petición de los instintos, consecuentemente es una energía impositiva, directa y competitiva. Su radio de acción es consecuentemente bastante limitado, ya que la persona que solamente tiene desarrollada este primer nivel, se motiva por las necesidades más cercanas y vitales de primer orden.

Ejemplo de comportamiento de esta primera trilogía: Imaginémosnos  que un buen día paseando por el campo nos topamos con un árbol cargado de manzanas, ante lo cual sentimos el deseo natural de comernos una. Es nuestra parte Luna con sus necesidades instintivas de saciar el hambre,  pero también el puro capricho de los sentidos lo que nos hace desear comernos una fruta. Nuestro Mercurio sopesa y selecciona rápidamente cual de ellas  vamos a coger, naturalmente la que tenga mejor aspecto.  Además Mercurio nos hará ver la forma más cómoda y rápida de conseguir la fruta deseada. Una vez nos hayamos decidido por una de las manzanas, nuestro Marte alarga el brazo, o bien se sube al árbol o da un salto hasta conseguir agarrar la que hemos escogido.

En este simple hecho que  puede durar unos segundos han intervenido e interactuado estas tres  facultades básicas de nuestra personalidad: Deseo, planificación y acción. Podemos decir, entonces, que Marte es el brazo ejecutor de los deseos de la Luna y Mercurio es el que planifica la acción eligiendo cómo llevarla a cabo de la mejor manera posible y obtener los mejores resultados.

 

TRILOGÍA DEL SER HUMANO  CULTIVADO
El hombre cultivado sería la persona que teniendo integradas las facultades del hombre natural, va más allá, elaborando algo más complejo y rico en su personalidad. Es estimulado en su vida por otro tipo de intereses más amplios además de los básicos de la trilogía anterior, lo cual le permite moverse en un radio de acción mayor y de más riqueza de opciones.

Venus o Alma humana.-  Con Venus octava superior de la Luna, nos encontramos con un desarrollo superior de la sensibilidad hacia los demás. Representa el sentido social de  la amistad y del compartir. Se evoluciona hacia sentimientos más sutiles, libres, estéticos  y expansivos que los puramente instintivos de la Luna. Produce sensibilidad artística.

Saturno o Mente madura.- Saturno produce un tipo de mente desarrollada por medio del estudio, la concentración, la disciplina y la experiencia. Esto da como resultado una capacidad de pensamientos más profundos y complejos que los inquietos pensamientos mercurianos. Mente científica.

Júpiter o la Fuerza expansiva.- La fuerza y actividad de Júpiter está más en función de una ideología y no en base a satisfacer los impulsos del instinto. Júpiter actúa de una manera altruista siendo su radio de acción mucho mayor que el radio marciano, puesto que se proyecta hacia lo social bien sea por medio de la política, la justicia, la filosofía o de la religión.

Esta tríada planetaria reflejan los tres pilares culturales de la civilización. Venus: el arte. Saturno: la ciencia y Júpiter: religión y filosofía. Pero estos tres pilares de la cultura, también marcan los límites de la evolución del individuo. Es decir, aquí se toca techo, puesto que la persona puede llegar a vivir cualquiera de estos tres aspectos, e incluso los tres, y no cambiar substancialmente nada de sí mismo en lo tocante a la conciencia interna del ser. Pues aún en el caso de una persona cumplidora de su religión puede quedarse en la parte ritual y externa de la misma, sin más trascendencia interna. Los planetas que reflejan estos cambios trascedentales son los llamados planetas transpersonales.

Haciendo un intervalo y como curiosidad podemos seguir ampliando el ejemplo anterior (el paseo por el campo) y ver como se adapta esta nueva tríada a la personalidad. Con Venus y la manzana en la mano podremos disfrutar de su belleza, color, forma, y deleitarnos con su sabor y, sobre todo, la compartiremos si vamos acompañado. Si no es así, cogeremos una para llevársela a nuestro ser más querido. En vista de lo acontecido a nuestro Júpiter se le queda pequeño un sólo árbol, y por tanto, se le despierta la necesidad de aventurarse más allá, pues presume que va a encontrar mejores cosas.  No le importa andar campo adentro en busca de un gran huerto y cargar el coche a tope de todo tipo de frutas. Pagándoselas al dueño naturalmente, porque Júpiter es legal. Sin embargo ahí está Saturno que mira el reloj y calcula que no le va a dar tiempo para tanto. Su sentido del deber y la responsabilidad le obligarán a dejar  la aventura para otro día, y marcharse a su casa porque lo están esperando para comer y llegará tarde. No se lleva ni una manzana más. Naturalmente si uno tiene un Júpiter muy fuerte en la carta natal optará por la aventura.

 

TRILOGÍA DEL HOMBRE TRANSPERSONAL
La siguiente tríada planetaria representa cualidades que trascienden a la personalidad natural y a la cultivada. Es un desarrollo de la conciencia si se le compara con los dos estados anteriores. La persona llega a establecer un estado interno desde el cual no responde mecánicamente a las influencias de la vida. Podríamos decir que el primer nivel del comportamiento natural o instintivo es mecánico, responde plenamente a los estímulos procedentes del exterior y obedece a los valores educacionales de su entorno. El segundo nivel es un estado intermedio en donde el individuo empieza  a plantearse y cuestionarse  cosas que van más allá de sus necesidades básicas. Comienza a despertar y a salir de su estado de sopor interno. El tercer nivel es el de un vivir con consciencia. El individuo del tercer nivel lleva integrados los otros dos niveles anteriores. 

Urano o Alma transpersonal.-  Urano es el símbolo del Alma nueva o renacida según algunas enseñanzas iniciáticas. En este nivel el individuo no es arrastrado tanto por los impulsos y pasiones de los instintos, como tampoco impera en su comportamiento las fluctuaciones de los sentimientos que lo traen y lo llevan para acá o para allá. Con Urano se tiene incorporado una base estable de la sensibilidad que responde a una comprensión y aceptación de la realidad. Urano simboliza el amor inteligente como contrapartida al amor ciego, motivándose por valores universales. Responde a uniones de grandes colectividades, a intereses del bien común.

Neptuno o Mente intuitiva.-  Neptuno posee visión directa de la realidad ya sea por intuición o por capacidad de visión profunda. La mente es vuelve receptiva y puede captar sin el proceso secuencial del raciocinio “flashes” de información de verdades o realidades que están más allá de los límites del conocimiento adquirido.  Es una cualidad del Hemisferio Derecho.

Plutón o la Fuerza transmutadora.-  La misión de Plutón es la de destruir las viejas estructuras para construir otras mejores. Actúa como depurador  de los planos anteriores, por tanto nos libera de lo que ya no es útil para nuestra evolución y desarrollo y ayuda a reestructurar lo nuevo.

El esquema de las octavas quedaría de esta forma.

 

COMENTARIOS
Vemos en este último esquema que Neptuno y Urano están cambiados de lugar con respecto al primer esquema. ¿Por qué se ha hecho así? Esto es debido a que en la Naturaleza se observa un cambio o cruce de polaridades energéticas  cada vez que se produce  un  paso a otro medio dentro de la dinámica del sistema. Un ejemplo lo tenemos en el paso del Sistema nervioso central al sistema nervioso periférico. El cruce  de polaridad se produce a la altura del Bulbo Raquídeo cuando la  mayor parte de los haces nerviosos de los Hemisferio cerebrales cambian de lugar al entrar en la zona del cuerpo.  Como consecuencia, cada Hemisferio controla  el lado opuesto del cuerpo.

Este cambio de polaridad  energética  en el proceso de los sistemas requiere un estudio aparte, por lo que no parece conveniente dedicarle más atención en este artículo.

El cambio de polaridad parece no producirse entre Luna y Venus o entre Mercurio y Saturno, puesto que ni Marte ni Júpiter –los planetas dinámicos de las dos primeras tríadas-  no sugieren ese cambio de medio.  Los planetas que conforman la tríada de la “persona cultivada” tenemos que contemplarlos más como un desarrollo de los planetas primarios pero estando aún dentro del marco de lo personal. El salto a lo transpersonal con su cruce de polaridad se produce en Plutón, el planeta por excelencia de la transformaciones estructurales.

Otra cuestión a tener en cuenta es la siguiente:   La integración energética de las tríadas planetarias en el ser humano cada vez que se produce un cambio de este tipo. Es decir, si Urano representa la fraternidad o amor universal es porque la sensibilidad característica de los planetas femeninos Luna/Venus ha sido integrada con los elementos inteligentes de la polaridad complementaria Mercurio/Saturno. Esta simbiosis genera algo muy superior y complejo en Urano por cuanto éste lleva incorporado la unidad  sensibilidad/inteligencia de las tríadas precedentes produciéndose como resultado un tipo de amor  consciente y comprensivo que  trasciende al amor ciego y personal de los estados anteriores. Nos encontramos ante un tipo de amor que rompe barreras liberándose de las ataduras de intereses personales y pudiendo, por tanto, abarcar  un radio de relación y de comunicación inmenso.

Lo mismo ocurre con Neptuno, el modelo planetario emergente como producto de la integración de las anteriores tríadas. Con Neptuno se produce un salto cualitativo puesto que él representa, al igual que Urano, un rompimiento de las estructuras y fronteras limitadoras de la mente personal, permitiendo la inmersión en las profundas aguas de la sabiduría universal. Esta apertura es posible porque la mente no se ha quedado restringida al frío raciocinio y al análisis calculador y científico de las octavas inferiores Mercurio/Saturno.  Neptuno se ha enriquecido gracias a los aportes sensibles de Lunas/Venus con lo cual la mente se vuelve receptiva, y permeable a la información universal que yace en el inconsciente para la inmensa mayoría de los humanos.

En cuanto al comportamiento del planeta Plutón podemos comprenderlo con una nueva perspectiva si le sumamos e integramos la fuerza de empuje de Marte junto con el potencial de expansión de Júpiter. Esto le permite  poseer un potencial energético muy superior  a los otros dos planetas que le preceden en  el esquema que estamos estudiando y, le capacita para hacer la función de medio rompedor y transformador de estructuras tanto para Urano como para  Neptuno. Por tanto, consideramos lícito adjudicarle la capacidad de ser el punto de cruce e intercambio energético en el esquema mencionado.

En un tema natal podemos estudiar qué relaciones mantienen, por ejemplo, los tres planetas de la sensibilidad o del Alma: -Luna, Venus, Urano-, las tres facultades de la mente: -Mercurio, Saturno, Neptuno-,  y las motivaciones de nuestra acciones: Marte, Júpiter, Plutón.

 

 

                        LAS LUMINARIAS                         

“Al Sol le llaman Lorenzo y a la Luna Catalina, cuando se acuesta Lorenzo, se levanta Catalina”, dice una antigua canción popular andaluza.

Muchas veces, el saber popular con sus dichos, refranes y canciones, es el exponente inconsciente de una sabiduría colectiva que está más allá del mero conocimiento convencional. En esta canción, por ejemplo, se le atribuye al Sol rasgos masculinos y femeninos a la Luna. Además, se hace saber, que cuando uno actúa de una forma, el otro hace justamente lo contrario.

Dando un salto de dimensión y penetrando en el espacio de la Astrología, efectivamente, el Sol es el símbolo universal de valores masculinos y la Luna, de femeninos. De hecho, se relacona al Sol en una carta astral con figuras de hombres y a la Luna con figuras de mujeres. Asimismo, el Sol representa nuestra parte consciente y la Luna nuestro inconsciente.

Por otro lado, en nuestra cultura religiosa occidental, nos encontramos con unos elementos fundamentales que son los componentes de la tríada que conforma a todo ser humano, a saber: Cuerpo, Alma y Espíritu, versión cristiana de la tríada clásica griega: Soma, Psique y  Nous. La pregunta es la siguiente: ¿Están claramente definidos estos espacios en el individuo?

Exeptuando al Cuerpo que para todos su presencia queda muy definida y evidente, las demarcaciones entre los otros dos componentes, parece ser, que quedan un tanto difusas y no solamente para el hombre de la calle, sino incluso, y esto es más grave, también se suele dar dentro del mismo ámbito religioso la mezcla y la confusión entre el Alma y el Espíritu.

Justamente las luminarias nos van a servir de referencias universales en la clarificación de estos espacios internos en el hombre. Como ya podemos suponer el Espíritu/Sol y el Alma/Luna nos habla de la Gran Dualidad Masculino/Femenina que está implícita en toda naturaleza humana, independientemente sean hombre o mujer los portadores de esos valores. No hay que confundir el sexo físico con los arquetipos universales que cada cual lleva incorporado en una medida determinada.

Pues bien, en base al modelo Sol/Luna estamos en condiciones de poder definir esos intangibles espacios internos en los cuales vivimos. Por ejemplo, El Sol tiene luz propia mientras que la Luna es iluminada por el Sol. Este hecho físico es una de las claves que nos va a servir para interpretar lo que representa el terreno del Espíritu en relación al Alma. Sabemos que la luz física es la metáfora de la luz interna, o sea, de lo que vemos o podemos comprender. Cuando se hace la luz en nosotros, es porque en ese mismo momento nos hemos dado cuenta de algo que antes no veíamos, ese algo que permanecía en la oscuridad del inconsciente, surge de repente a la luz de nuestra consciencia.

Entonces, una de las cualidades,  del Espíritu/Sol es la de ver. Lo relacionamos, pues, con lo inteligible o inteligente, con el discernimiento y con la comprensión. Tener un espíritu abierto es equivalente a tener una mente abierta, objetiva y libre de prejuicios y otras limitaciones subjetivas.

En el polo opuesto tenemos al Alma/Luna, y su misión  es la de hacernos  sentir.  Con  ella vivimos en el mundo de las sensaciones, deseos, emociones, sentimientos, es decir, todo el espectro de la sensibilidad. Se dice que al amor es ciego aunque también lo es el odio. Efectivamente,  todo sentimiento es ciego, porque el sentimiento al igual que la Luna no posee luz propia, a menos que sea iluminada por los rayos del Espíritu/Sol. Entonces, es cuando podemos aprovechar y mirar en las aguas del subconsciente que se han vuelto transparente, y de esta manera podremos tomar nota de lo que está ocurriendo dentro del espacio de nuestro océano particular. Entre otras cosas, podremos reconocer y darle nombre a nuestros fantasmas y monstruos de la psique, es una forma de adquirir poder sobre ellos. Denominarlos es dominarlos desde dentro, porque ya se conoce su naturaleza profunda. Es todo un aprendizaje.

Pues, sí, todos nosotros podemos comprobar cómo en nuestra naturaleza humana existe esa parte sensible de nuestra Alma/Luna que se implica en vivir la aventura humana con todo lo que conlleva de gozo y de sufrimiento, de placer y displacer, de dolor y de alegría. El Alma se “pringa” en la vida, mientras que el Espíritu/Sol, allá arriba, y desde otra perspectiva, desde “fuera de”, contempla sentado en su real trono, con actitud impasible pero atenta, las aventuras y desventuras -culebrones*- de su otra mitad, sabiendo que ella le hace partícipe de todas sus cuitas y pormenores.

             * Tenemos otra muestra de cómo el saber popular ha escogido la palabra adecuada para expresar todas las pasiones más enrevesadas, destructivas  y dramáticas que viven las personas. En la tradición oriental, la serpiente enroscada y aletargada en la base de la columna (zona sacra o sagrada), es la representación de la energía vital en su estado más primario, la cual mantiene al individuo espiritualmente dormido.

* Tenemos otra muestra de cómo el saber popular ha escogido la palabra adecuada para expresar todas las pasiones más enrevesadas, destructivas  y dramáticas que viven las personas. En la tradición oriental, la serpiente enroscada y aletargada en la base de la columna (zona sacra o sagrada), es la representación de la energía vital en su estado más primario, la cual mantiene al individuo espiritualmente dormido.La analogía de esta relación la encontramos en el zodíaco tropical, pues mientras que la Luna partiendo desde la misma posición que el Sol hace una vuelta completa por los 12 signos del zodiaco o rueda (karmica) y vuelve a encontrarse con éste al cabo de un mes; el Sol y en relación a la Luna, permanece bastante estable; solamente ha recorrido un signo zodiacal. Es el   observador que todos llevamos dentro, o mejor dicho, que todos deberíamos tener suficientemente desarrollado. Es un observar que no enjuicia ni condena, sino que comprende las profundidades y abismos de la naturaleza humana, porque sentimos, vivimos amamos y experimentamos con el Alma, pero aprendemos con el Espíritu, el cual, a su vez, ilumina al alma en su peregrinaje.

Es, por esta misma razón por la cual, en  la cultura  religiosa  y  bajo un lenguaje metafórico, se nos habla de la condenación, purificación  y salvación del Alma y no la del Espíritu. Esto ocurre cuando a nuestros deseos,  emociones y sentimientos les falta la dirección y la luz del inteligente Sol. Entonces, nos encadenamos/condenamos, (hoy día utilizamos la palabra “enganche”), a las situaciones, a las cosas, a los conceptos, a las relaciones de una forma insana y autodestructiva. Cuando vivimos dramatizaciones de este tipo, son realmente auténticos sufrimientos, infiernos eternales, círculos viciosos, los cuales, una vez dentro, nos parece  imposible  que se  pueda salir.

Y es que en la medida en que nuestros sentimientos son profundos e intensos, la eternidad, tanto del infierno como la del cielo, se vuelven realidad, aunque esa eternidad sólo dure unos cuantos segundos en nuestro espacio/tiempo físico. Pero es que hemos penetrado en zonas del Alma que son atemporales, son momentos de totalidad, vivido en un espacio absoluto, y lo experimentamos  como la única realidad.

El Alma cuando cae en un “agujero negro” debe ser salvada de su cautiverio, y del sueño hipnótico que como terrible pesadilla la tiene apresada. En el inconsciente colectivo existen esos mensajes de salvación, y no solamente en el lenguaje figurativo de la religión, sino a través de la cultura popular; en sus cuentos y leyendas. El Alma/doncella, en otros casos, una princesa, es rescatada de la cueva en donde el dragón la tiene cautiva. El monstruo que la retiene no es ni más ni menos que esa parte de sentimientos oscuros, densos y autodestructivos de la propia Alma, que ya hemos comentado.  El hecho de que el “principio celestial” de la luz o “príncipe celeste” la salve de las garras del dragón o la despierte con un beso de su profundo sueño o Maya*, es una señal de que el Alma ha adquirido un punto de sensibilidad y de madurez suficiente como para ser receptiva a la luz del Espíritu y con ello pueda emprender el camino que por naturaleza le corresponde: Unirse a su amado y reinar junto a él, en el país del “nuevo cielo” y de la “nueva tierra”.

Palabra proveniente del sánscrito y significa: ilusión.

Llegado a este punto, tendríamos que hacer una distinción: pues se ve más lógico que este aspecto del Alma/doncella, esté simbolizado por Venus, mejor que por la Luna. Venus, la eterna amante del Sol, representa un nivel más sutil del Alma/Luna. La Luna rige nuestra parte más ancestral e instintiva.Ya no se trata de los sentimientos y emociones del puro instinto, ya no se trata de la salvaguarda de los alimentos y del hogar, de la protección de los hijos, o de la conservación de la propia vida  y de la especie. Con el Alma/Venus la lucha por la supervivencia se trasciende y ahora la persona se siente vulnerable ante la vida. Esa misma apertura anímica es lo que la hace sensible a los dardos amorosos de Cupido y el Alma/Venus ama. Lo ama todo, se enamora y goza continuamente de la misma vida, y por ello, atrae amor, es deseada y amada por dioses y mortales. El  Alma/Venus sabe amar en libertad, no se aferra y por eso mismo no es aferrada por las garras de ningún monstruo.

Cuando el Alma/doncella ha sido liberada de sus cadenas gracias a  la luz del Espíritu/Sol se produce un acontecimiento muy importante. La celebración de las bodas químicas entre la Amada y el Amado

 

LAS  BODAS QUÍMICAS
-Continuación de Las Luminarias-

En los mitos, los dioses solares son hijos de la unión entre un potencial celeste o masculino, el Espíritu, y una fuerza terrestre o femenina, el Alma. El factor masculino aporta su semilla divina depositándola sobre una tierra virgen y receptiva, en dónde se irá gestando un ser que nacerá con las cualidades de sus dos progenitores; mitad humana y mitad divina. Son los llamados héroes, semidioses o avatares de las leyendas, los cuales vienen a la vida para realizar una gran hazaña o misión.

El factor masculino del Espíritu viene representado por personajes celestiales. En la mitología griega, Zeus, que tenía ganado una buena fama de mujeriego es un buen ejemplo de cómo se enamoraba de mujeres terrenales dejándolas embarazadas. Estas a su vez, daban a luz a los héroes o semidioses.

El Alma o factor femenino está representado por doncellas e incluso por mujeres casadas, pero en éstas últimas y durante la concepción del dios solar, no se daba la participación del marido real o terrestre. Eran embarazos todos ellos en circunstancias extrañas y fantásticas.

Algunos ejemplos de esta inseminación la tenemos en la leyenda de Heracles o Hércules. Su madre Alkeme, estaba esperando que su marido Amfitrión volviese de la guerra, pero Zeus se adelantó y haciéndose pasar por su esposo, yació con ella. De ese encuentro nació Heracles, al cual se le encomendó realizar doce trabajos enfrentándose a monstruos y fieras.

Otro héroe mitológico es Perseo, hijo también de Zeus y de Danae. El padre de ésta, Akrisio, rey de Argos, al enterarse por el oráculo de Delfos que moriría a manos de un nieto suyo, mandó encerrar a Danae en una cámara subterránea para que no la pudiese seducir ningún hombre. Pero, Zeus pudo llegar hasta ella en forma de lluvia de oro, (1) a través del respiradero que había en el tejado de la prisión. Perseo también tuvo que luchar y vencer a  varios monstruos.    

El nacimiento del príncipe Gautama (Buda), también está rodeado de circunstancias extrañas, más cercanas al mito que a nuestra realidad. Su madre, Maya (nombre equivalente al de Maria), tuvo un sueño en el que un elefante –Ganesa, el elefante sagrado-, la penetraba por el costado derecho. Los brahamanes interpretan el sueño como que Maya tendrá un hijo que alcanzará el estado búdico. Llegado el momento del nacimiento, el niño sale de la cadera derecha de la madre, sin herirla.

Vamos a tratar de analizar a través de estas representaciones simbólicas, lo que son las bodas entre el Alma y el Espíritu, entra una virgen y su celestial esposo y, como diría San Juan de la Cruz: entre la amada y el amado. Interpretamos todos estos mitos y leyendas a nivel del ser humano, que por otro lado, es lo que realmente nos interesa, y en base a lo cual dichos mitos han sido creados: ya que son todos ellos información de los procesos de la vida interna. Estamos hablando pues, de la unión de la luz y de la inteligencia del individuo, junto con una cualidad de pureza de su plano sensible, y como consecuencia de esta interacción surge una nueva conciencia. Este nuevo estado de ser que nace en el individuo más allá de los instintos y de la mente-ego, es todavía débil y con pocas defensas, comparable a un niño recién nacido, por lo cual debe seguir siendo alimentado para su crecimiento y desarrollo. En algunas narraciones se señala el peligro que corre el nuevo ser por parte del viejo poder establecido, que ve amenazada su posición por el futuro rey que vendría y lo derrocaría; como se le predijo a Herodes y a Akrisios, abuelo de Perseo. Ellos simbolizan los dominios reinantes de las viejas estructuras de la personalidad que lucha para conservar su poder. Por ese motivo, cuando nacen Jesús y Perseo, sus madres lo tienen que poner a salvo porque sus vidas se ven en peligro. No obstante, los héroes llegan a realizar a lo largo de sus vidas y tras vencer grandes pruebas –el encuentro con los monstruos de la Sombra-, el proceso espiritual al cual estaban predestinados, ya que la forma mágica en que fueron concebidos venían con la impronta, con el potencial para poder llegar a materializarlo.

Nos centraremos entonces en el Misterio de la Encarnación, la leyenda que culturalmente nos es más familiar, e intentaremos analizarla a través de los elementos simbólicos que conforman la trama del relato.

"Al sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una joven prometida en matrimonio a un varón, de nombre José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María. Y entrando donde ella estaba, le dijo: “Salve, llena de gracia; el Señor es contigo. Al oír estas palabras, se turbó y se preguntaba que podría significar este saludo. Más el ángel le dijo: “No temas Mará, porque has hallado gracia cerca de Dios. He aquí que vas a concebir en tu seno, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado el Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob por los siglos, y su reinado no tendrá fin”. Entonces María preguntó al ángel “¿Cómo será eso, pues no conozco varón? El ángel le respondió y dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá; por eso el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios. Y he aquí que tu parienta Isabel, en su vejez también ha concebido un hijo, y está en su sexto mes la que era llamada estéril: porque no hay nada imposible para Dios” Entonces María dijo: “He aquí la esclava del Señor. Séame hecho según tu palabra” y el ángel la dejó". (Lucas 1:26,38)

En principio, el ángel (2) anunciador del acontecimiento tanto en el caso de María como en el de Isabel , su prima, es Gabriel. Este ángel aparece también en la Bíblia en Daniel;8:15 y 9:21. Le expresa concretamente a Daniel que ha ido a darle inteligencia para poder hacerle comprender una visión que éste había tenido y, que por lo visto, no sabía interpretarla. Ante lo cual podemos deducir que Gabriel pertenece al elemento Aire que es la cualidad de la comunicación. Esto nos trae a la memoria a Mercurio, el mensajero de los dioses. Cuando la mente consigue romper sus propios y estrechos límites se vuelve receptiva a la Mente Universal (3), de la cual va extrayendo una gran riqueza de conocimiento y sabiduría. El medio o canal por el cual se establece comunicación entre el nivel individual y lo universal está simbolizado mitológicamente por Mercurio, el encargado de llevar los mensajes de los dioses a los humanos de la Tierra. El hecho de que Mercurio venga representado con alas, bien en los pies o en la cabeza, nos habla de que el medio por el que se mueve este mensajero es a través del elemento Aire.

Tomemos ahora a la principal protagonista de la narración: es la virgen María y ella viene a representar un estado determinado del Alma. La palabra “virgen” proviene de la palabra latina Virgo, que significa doncella y pura. Virgo da su nombre a una constelación del Zodíaco perteneciente al elemento femenino de la Tierra. El significado que se deduce es el de un espacio o terreno interno, una sustancia anímica lo suficientemente depurada como para estar disponible y ser receptiva a las radiaciones lumínicas e inteligentes de la conciencia superior o mente universal del Espíritu.

Consultando el Glosario Teosófico de H. P. Blavatsky, nos dice al respecto que los nombres María, Maia y Maya forman un nombre genérico cuya raíz es MA, y  significa nodriza, o el aspecto nutriente de la vida …El mes de Mayo según el pagano Plutarco está consagrado a Maia y Vesta, nuestra madre tierra, nodriza y sustentadora. …Esta misma raíz entre los griegos significa madre, con lo cual nos volvemos a encontrar con la misma cualidad sustentadora de la vida.

María es Mare , el mar, las aguas primordiales de la creación, el océano profundo, el abismo infinito de partículas madres, la sustancia oscura y primordial de donde surgen las infinitas posibilidades de la futura materia del universo. María es pues el símbolo de la Gran Madre Cósmica. Gráficamente en la letra m, que es por excelencia la letra sagrada están representadas las olas del mar al igual que están representadas en el signo zodiacal de Virgo:

Si repasamos el relato de la anunciación del ángel Gabriel, en él se dice que tanto María como Isabel, su prima, están en el sexto mes de embarazo. Virgo corresponde al sexto signo de la rueda zodiacal y está regido precisamente por Mercurio el mensajero. Esto nos hace que de nuevo nos planteemos con más evidencia a la tierra virgen de dicho signo, como representante de un espacio anímico en donde se lleva a cabo el proceso de laboratorio interno, de la alquimia o transformación de una materia densa en otra más sutil, en la gestación de un cuerpo espiritual. Virgo rige los procesos digestivos en donde el bolo alimenticio es transformado para el sustento del cuerpo.

Y citar al Mercurio de los alquimistas es hablar de la quintaesencia como poder vital que posee la sustancia prima, la facultad dinámica que posibilita la creación de las múltiples formas que adquiere el universo, desde un simple corpúsculo hasta la complejidad del organismo humano. Formas, por otro lado, que carecen de una consistencia última y real; ilusiones de los sentidos, lo que nos conecta con Maya (4),  la otra cara de María, y que por cierto, también son las características engañosas que posee Mercurio como ilusionista nato que es.

Traducimos entonces, que el símbolo de la virgen María llevado a nivel personal representa nuestro plano sensible o Alma. Pero se nos está indicando que no es el tipo de Alma animal o instintiva, sino que la virgen María corresponde a un espacio anímico depurado, a una sustancia dúctil y receptiva con la capacidad para poder acoger a la fuerza del Espíritu, e integrarse con él, o sea: a ser cubierta por la virtud del Altísimo.

Otro modelo similar de este acontecer nos lo ofrece la parábola del Evangelio de las diez vírgenes.(Mateo: 25,1-13) Cuenta que en la noche hallábanse diez vírgenes esperando la venida del esposo. Todas ellas portaban sendas lámparas de aceite. Pero así como cinco de ellas fueron prudentes y supieron llevar el suficiente aceite para mantener sus lámparas encendidas, las otras cinco se apagaron por falta de combustible. Cuando llegó el esposo, solamente pudieron ir a su encuentro y celebrar las nupcias, las que portaban las lámparas encendidas, mientras que las llamadas necias, el esposo no las reconoció.

Esta sencilla alegoría nos muestra que el Alma aunque todavía en la oscuridad (transcurre por la noche), posee cierta cantidad de conciencia (luz de la lámpara), producto de las incidencias del propio Espíritu sobre ella. Son esos destellos inteligentes y de comprensión que algunas veces tenemos para guiar nuestro plano emocional por derroteros sanos. Pero el Alma debe seguir alimentando la luz de la conciencia (aceite de la lámpara), hasta su total integración con el Espíritu (esposo). Es decir, la luz de la conciencia tiene que consolidarse en nosotros, hacerse continua, que sería entonces cuando el Espíritu se ha cristalizado, ha tomado cuerpo, o se hace carne en nuestra naturaleza emocional y sensitiva. Cuando al igual que María, somos cubiertos por la radiación espiritual. Es, entonces, cuando el amor pasa de ser ciego a ser inteligente y cuando la inteligencia es amor.

Las represtaciones simbólicas del Alma en nuestra cultura religiosa, viene dada por las imágenes de la Virgen María, algunas de ellas con la Luna, generalmente a los pies. Como es la Inmaculada Concepción de Murillo, la Virgen del Rocío, la Virgen de Regla, etc… Podemos reconocer en esa distribución de los símbolos los dos estados o cualidades del Alma, que como ya se mencionó en el artículo anterior (Las Luminarias), los asociamos a la Luna y a Venus ya que son los dos elementos astrológicos netamente femeninos. Al Alma/Luna podemos identificarla con el estado de la sustancia madre, las aguas abismales del principio de la creación. La Luna es un fractal o reflejo del Inconsciente Universal y, asimismo, del individual. Es el espacio desde donde emergen las infinitas formas cambiantes de la vida. En cuanto al Alma/Venus, resuena en una octava superior del Alma/Luna. Es la doncella, la virgen luminosa que surge de dichas aguas para llevar a cabo el acto de la trascendencia en la unión con su amado. La madre y la amante se suceden una a la otra. Lo apunta la mitología haciendo nacer a Venus/Afrodita saliendo del mar y elevándose entre las espumas, y también lo señala las imágenes religiosas situando a María elevándose entre nubes y teniendo a la Luna bajo sus pies.

Finalmente, vamos a resaltar la frase la cual Gabriel, el mensajero, le dice a María: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá”. En esta frase se resume la unión del Alma recibiendo en su seno a la semilla celestial, la fuerza emisora del Espíritu. De este acto vital y trascendentemente creativo, producto de la unión de los complementarios, se genera una fuerza dinámica que dará su fruto en el que será llamado el Hijo de Dios, el que su reino no tendrá fin. La materia del Alma mortal se ha cubierto de inmortalidad.

(1)  El oro es el metal que representa al Sol/Espíritu
(2)  La palabra ángel significa, mensajero

(3)  La Mente Universal  o Registros Akhasicos, reconocida hoy día como Campos Mórficos
(4)  Maya, palabra sánscrita que significa: ilusión

 

 

 

LAS DOS CARAS DE LA SERPIENTE

El símbolo de la serpiente adquiere un papel preponderante tanto en la cultura mística oriental como en la occidental; y en cada uno de ellas muestra una faceta diferente, es el doble juego que ejerce sobre la humanidad.

La serpiente está representando nuestra energía vital. Se señala que el fuego serpentino (Kundalini en el lenguaje oriental), yace alojado en la base de la columna, de ahí el nombre de zona sacra –sagrada- con que se denomina a la parte inferior de la columna vertebral. Cuando la energía se activa sube serpenteando a lo largo de la médula espinal  hasta llegar al cerebro. La glándula pineal parece tener un papel muy preponderante en el proceso de la iluminación espiritual cuando es vitalizada por dicha energía.                           

Ahora bien, lo que se pretende señalar con este artículo no es el proceso fisiológico de la iluminación, cuya investigación promete ser interesantísima, sino que la pregunta es la siguiente: ¿existen diferentes calidades de la energía vital, y como consecuencia diferentes resultados en la activación de dicha energía? Ante este planteamiento, parece que todo apunta a que existen dos calidades diferenciadas del fuego vital, lo que se conoce como la antigua y la nueva serpiente. De hecho, es muy significativo que este animal deje su piel para reaparecer con otra nueva.

Encontramos que la tradición nos habla de la metáfora de la serpiente enroscada y dormida, señalando así la persona que aún no ha despertado a la conciencia del espíritu, permaneciendo, por tanto, en estado de ilusión o autoengaño (Maya). La serpiente arrastrándose por el suelo indica al individuo sometido a las pasiones más groseras, sin embargo, la serpiente erguida, es señal de sabiduría. Con esto se nos quiere indicar que la energía de vida que nos anima debe elevarse de su condición más primaria o animal, hasta alcanzar su plenitud espiritual.

Pero volviendo al principio, el planteamiento es; si en el hombre se puede elevar dos calidades diferentes del fuego serpentino. Sabemos que la energía vital de la serpiente es la que se alimenta y mantiene en funcionamiento  los centros motrices, instintivos, emotivos, y pensantes en el hombre, y la conciencia que emerge de todo el conjunto. Siendo así, el individuo puede desarrollar voluntariamente y a través de una serie de técnicas y disciplinas la fuerza de la serpiente. Pero una cosa es la cantidad de energía y otra la calidad de la misma. Y con esto creo que tocamos el punto clave del tema, y que normalmente no se plantea la persona –generalmente por ignorancia- que se adentra en el terreno esotérico, ejecutando técnicas especiales con la intención de aumentar sus energías con fines espirituales en algunos casos, y en otros, por simple aumento de su poder personal.

Pero, no se puede tomar el cielo por asalto. En estos casos de osadía y ambición personal, el individuo se va a encontrar con el resultado requerido. Efectivamente el fuego de la serpiente le hace aumentar su poder, pero no precisamente para su liberación  y autotrascendencia, es decir, para crear nuevas estructuras más universales, sino para potenciar lo que ya hay en el mismo; o sea, el yo inferior con todos sus deseos, instintos y pasiones. Porque la cualidad de la vieja serpiente no puede sino enfatizar y aumentar los aspectos terribles o maravillosos de la misma personalidad, pudiendo resultar ésta muy brillante y pletórica de poder y fuerza, pero como dice el refrán: “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. El individuo se convence al aumentar sus facultades personales e incluso paranormales, que está obteniendo resultados espirituales y liberadores, y no se puede imaginar que esté encadenándose aún más al sueño hipnótico de la antigua serpiente.

Si el hombre realmente desea alcanzar la liberación de sus viejas estructuras y condicionamientos, debe hacer previamente un proceso de maduración de su personalidad, lo cual lo va a llevar a darle vida al núcleo del Espíritu, con lo cual se produce la transmutación, y de una forma natural, del fuego de la vida.

La antigua Serpiente, la engañadora del universo, la que mantiene a la humanidad hipnotizada y encadenada a la ilusión de la materia es transmutada en una nueva serpiente llena de sabiduría y poder real. El Caduceo de Mercurio es el símbolo de este estado de sabiduría del Alma.

Esta transformación del viejo fuego de la vida por otro fuego nuevo, conlleva un cambio en su calidad energética, por lo cual la nueva serpiente al alimentar los centros del hombre, le producirá como consecuencia otros resultados cualitativos en cuanto a su sensibilidad y poder del pensamiento; emergiendo una nueva conciencia que se alimenta de la Vida, de la Luz, del Amor y de la Sabiduría.

Dando un gran salto nos remitimos a unos de los textos más representativos de la tradición occidental. En la Biblia, vemos en el Génesis, el papel tan crucial que desempeña la serpiente en dicha historia. Les promete a adán y a Eva que serán como dioses, obteniendo la Sabiduría si comen del árbol prohibido. Sin embargo, lo que hace es engañarlos y no sólo no adquirieron nuevos poderes, sino que las ventajas que tenían adquiridas por naturaleza, parece ser que las perdieron. La tradición esotérica habla de la caída del hombre, y la religión ortodoxa, del pecado original.

Analizando todos los elementos que intervienen en la leyenda y dentro del escenario llamado Paraíso Terrenal, están el árbol, la manzana, la serpiente, Adán y Eva. La palabra paraíso proviene del latín “paradisus” que significa jardín, paraje; lugar en donde se cultiva todo tipo de plantas, árboles y flores. Transfiriéndolo al ser humano, podemos entenderlo como un espacio anímico de desarrollo y evolución, el cual va a ir dando naturalmente una serie de frutos o resultados. De forma general, el reino vegetal está relacionado con el dominio del Alma y su sensibilidad. El que el paraíso sea terrenal nos conecta con el elemento tierra, y esto a su vez, nos sugiere que se está indicando que dicho paraíso se ubicaba en el cuerpo de Adán y Eva los cuales posiblemente disfrutarían de un estado interno básicamente instintivo y sensible, perfectamente integrados en la naturaleza, aunque posiblemente predispuestos a dar un paso en su evolución como más adelante la historia nos cuenta.

La narración dice que en el centro del Paraíso Terrenal estaban el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, en donde se hallaba la serpiente enroscada que tentó a Eva, y también el Árbol de la Vida o de la Inmortalidad.

Esta imagen nos transporta al mismo centro del cuerpo físico, a la columna vertebral, y al fuego de la serpiente reptando por ella cual tronco de árbol, por donde asciende posiblemente por un orificio existente a lo largo de la médula espinal llamado Epéndimo. Esta energía vital que dependiendo no sólo de su cantidad sino de su calidad, o bien nos sumerge en el mundo dual de la mente inferior; lo cual se traduce en interpretar fraccionadamente al Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, o bien, nos eleva al mundo de la mente superior, a la conciencia de la Unidad y de la Sabiduría o Árbol de la Vida.

Como arquetipo individual y al mismo tiempo colectivo de lo femenino, Eva es el mundo de la sensibilidad, de los sentimientos, emociones y deseos, pero también de los impulsos del inconsciente. Adán por el contrario, como modelo masculino, es el mundo de la razón, del intelecto y de los actos de la voluntad.

Ahora bien, cualquier persona puede ser invadida por impulsos y deseos del inconsciente –Eva- y de hecho lo estamos siendo casi continuamente por formas de pensamientos y de deseos de toda índole. Pero la capacidad racional y volitiva de la mente consciente –Adán- se puede dejar llevar por ellos o no. Entonces, es únicamente cuando voluntariamente le damos consentimiento a nuestros deseos, cuando los justificamos y nos implicamos, es cuando nos hacemos responsables de ellos, que desde ese mismo momento pasan a ser nuestros, conduciéndonos directamente a la acción.

Por  ello  se  comenta a cuenta de la leyenda, que si solamente hubiese sido Eva  -deseo- la que hubiera comido de la manzana, la situación que disfrutaban nuestros primeros padres no hubiese cambiado, pero el hecho de que la mujer tentase a Adán y éste condescendiera fue cuando se originó la caída, los acontecimientos que a continuación se relatan en el Génesis.

La manzana como fruta del árbol simboliza el fruto como resultado de un proceso, transportando en sí la semilla de un nuevo ciclo. El hecho de ser consumida tanto por Eva como por Adán, nos indica del acto de consumación del deseo y como consecuencia ello se desencadena una serie de consecuencias, que en este caso sería el inicio de un nuevo ciclo de desarrollo en otro nivel.

Sabemos a través del relato que Adán y Eva vivían dichosos en un mundo feliz, en un estado interno que era el Paraíso, protegidos directamente pos sus instructores, el cordón umbilical con la madre naturaleza no había sido roto, pero esto no indica que hubiesen alcanzado algún estado de madurez como individualidades, de autoconciencia, de un desarrollo mental inteligente, objetivo y pleno. El estado de nuestros primeros padres puede ser más parecido al estado de inocencia de la niñez, que a la madurez y sabiduría de un anciano. El niño mira el mundo con ojos limpios, pero sin puntos de referencias, por falta de experiencia, para poder valorar la vida en todo lo que ésta contiene de maravillosa unidad y armonía.

 Si el Génesis nos habla de nuestra genética; nuestros primeros padres figuran entonces, como el tipo de modelo genético que conformó a la humanidad en un momento crucial de su desarrollo. El querer dar un paso desde un estado de pureza inconsciente y colectiva a otro estado de conciencia individual, hubo necesariamente  que pagar un precio. Este relato habría que entenderlo como una mutación genética cuyas consecuencias las venimos arrastrando por generaciones.

Si llevamos nuestra atención al simbolismo del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal cuyo fruto fue consumido, éste carbol nos habla del conocimiento de la Dualidad Universal, del continuo y maravilloso juego de los opuestos del cual surge la vida y la creación. Cuado se adquiere de lleno y por propio derecho dicha ciencia y sabiduría, se entra conscientemente a formar parte activa en el propio juego creativo del universo; la capacidad para crear vida, de llegar a ser como dioses, realizándose así el Árbol de la Vida o de la Inmortalidad, la promesa de la Serpiente.

Pero comer del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal sin estar maduro para asimilarlo, y nuestros primeros padres se cuenta que no lo estaban puesto que era un fruto prohibido para ellos,  es como no asimilar bien un alimento, se indigesta y puede ser un revulsivo, hasta un veneno. Por tanto, cuando la mente humana se fue individualizando empezó a caer en los topes de la mente inferior y egóica, lo que hoy día es el hombre: un ser fraccionado y dividido dentro de sí mismo, proyectando nuestras connotaciones fragmentadas hacia el exterior, siendo el mundo en el que vivimos un espejo de nuestro mundo interno. Como consecuencia  “la expulsión del Paraíso” como estado interno se perdió. Y desde entonces nos alimentamos de ese “error” genético. Es por ello, que existe un mensaje en forma de mito en el inconsciente colectivo de los pueblos de la Tierra, de que vivimos en un mundo caído.

A partir de la caída, al Árbol del conocimiento de la dualidad del Bien y del Mal, se le fue seccionando en dos mitades excluyentes e irreconciliables una con respecto de la otra, por lo que en vez de compartir el espacio paradisíaco con el Árbol de la Vida tiene por compañero al Árbol de la Muerte.

Llegado a este punto cabría preguntarse; ¿fue llevada la humanidad intencionadamente a esa situación, o mas bien ella misma se autoengaño? Bien, si no queremos que la respuesta sea fraccionada, no se trata entonces de escoger entre una opción u otra, actitud que generalmente solemos adoptar entre dos alternativas aparentemente excluyentes, formándose alrededor de ambas dos bandos enfrentados de opinión, los cuales nunca llegarán a estar de acuerdo. De manera que hay que buscar la salida en un plano que esté más allá de la dialéctica de los opuestos, en una visión en donde esos mismos opuestos encajen armoniosamente y se origine un movimiento. Veremos:

Adán y Eva no eran dioses, pero querían llegar a serlo. En el deseo de ir más allá de sí mismo descubrimos a la fuerza masculina de la evolución de la naturaleza, la tendencia natural de conquistar nuevos espacios, no solamente espacios externos, sino internos, la aventura que supone conocer estados superiores de expansión de la conciencia. Reconocemos pues, detrás de esa inquietud de llegar a ser algo más, a la Chispa de Espíritu impulsando a nuestros primeros padres a caminar hacia delante, a no quedarse estancados en ese estado de felicidad límbica y regalada en la cual se encontraban.

Hay un paralelismo entre esta leyenda y la parábola de Hijo Pródigo del Nuevo Testamento. El hijo pródigo vivía feliz en el palacio de su padre, pero quiso marcharse de su patria y perderse en un país lejano, se metió en el barullo de otra vida y, gastó su herencia, es decir; perdió el sentido de la Unidad. Ante lo cual, pasó hambre y necesidad (interna). Esto le hizo recapacitar, acordarse y añorar la posición que había perdido (miró hacia adentro). Deseó con toda su fuerza retornar a su punto de origen para disfrutar plenamente y poder valorar con plena conciencia lo que allí había dejado. Y un buen día, ya habiéndolo madurado se puso en camino. El padre a su vez, se alegró más de la vuelta del hijo perdido que de la fidelidad del otro hijo que siempre había permanecido a su lado.

Existe un factor común entre ésta parábola y el mito de Adán y Eva; y es precisamente la curiosidad por saber, de conocer, esa inquietud del Espíritu por experimentar algo nuevo y de buscar más allá de dónde cada uno se encontraba.

La jugarreta de la Serpiente fue contarles la verdad únicamente a medias. No les mintió cuando les prometió elevarlos a la divinidad y a la sabiduría, pero en cambio, no les dijo que para lograrlo tendrían antes que descender a un mundo diferente, no les advirtió que perderían los privilegios de vivir en un estado de niños protegidos, y que tendrían que empezar un nuevo camino esta vez labrados por ellos mismos. No les avisó de que pasarían hambre y necesidad (interna), ni de que correrían el peligro incluso de olvidarse del sentido real de la vida. Les ocultó que llegar a la divinidad les iba a costar sudores y sufrimientos, que la divinidad no es un regalo, sino que hay que conseguirla a pulso.

Más tarde se le dijo a Adán que ganaría el pan con el sudor de su frente y a Eva que pariría a sus hijos con dolor. Y efectivamente, eso es algo que venimos haciendo desde entonces, puesto que conseguir el alimento para nuestra expansión mental y conocimiento espiritual es todo un trabajo que requiere esfuerzos y un continuo estado de atención. Y para que el Alma, el sentimiento, llegue a dar los frutos requeridos, tiene que pasar por un proceso previo de purificación que entraña dolor y sufrimiento. Pero es el precio exigido para llegar a la madurez necesaria y retornar, pero esta vez con conciencia, por pleno derecho, al mundo de la Unidad y del Amor, al Paraíso perdido.

Existe en este mito genético una sentencia que puede resultar bastante oscura en su significado, pero si nos detenemos a investigarla la podemos encontrar reveladora. Es la maldición que Jahvé lanzó sobre la Serpiente:

“Por haber hecho esto, serás maldita como ninguna otra bestia doméstica o salvaje. Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje, éste te aplastará la cabeza, y tu le acecharás el calcañar” (Génesis 3, 14-15)

¿Cómo interpretar la maldición de la serpiente arrastrándose por el suelo? En primer lugar tenemos que destacar que el hecho de arrastrarse por el suelo nos revela un aspecto degenerado del fuego serpentino, de la energía vital del ser humano. Por consiguiente, las energías vitales de la humanidad fueron adquiriendo otra calidad más grosera en la medida que el hombre en su caída del estado paradisíaco a la dimensión material del espacio/tiempo que conocemos se ve sometido a la fuerza bruta de las pasiones ciegas. Se despierta la bestia en el nivel más bajo de nuestro ser egoico y empiezan los conflictos, Pero llegará un día en que el proceso aparentemente “involutivo” se torne evolutivo. Y de la indigna serpiente que se arrastra por el suelo y come polvo, surgirá una bella y pura doncella. En nuestra cultura religiosa este acontecer transformativo está representada por la figura de la Virgen María aplastándole la cabeza a la serpiente. Es todo un simbolismo de la transmutación del antiguo fuego serpentino animal y cómo a partir de dicha bestia se eleva lo que es el Alma depurada e integrada con el Espíritu. .

Como dato curioso: El calcañar que es con lo que María pisa a la serpiente es un hueso que corresponde al talón del pie. Esto nos conecta con la leyenda del Talón de Aquiles. Este héroe murió en la guerra de Troya cuando una flecha enemiga le alcanzó el talón. Este hecho no tendría mayor importancia y Aquiles no habría alcanzado  tanta repercusión si no fuera porque su madre al nacer lo sumergió en las aguas del Sitx para hacerlo invulnerable, pero precisamente el talón que era el sitio por donde lo sujetó al sumergirlo, quedó sin mojarse.

Ahora bien, en el cuerpo físico tenemos que a partir del hueso calcañar nace un tendón llamado Aquileo (en honor a Aquiles), y éste va a parar a la zona sacra. Recordemos que la zona sagrada es en donde yace la serpiente enroscada, dormida. O sea, nuestro potencial, nuestra energía vital aletargada, o dicho de otra manera: almacenada.

Existe además una conexión refleja entre esas dos zonas del cuerpo: el Sacro y el Calcañar, y a través de todo el recorrido del tendón Aquileo. Resulta curioso que el punto de contacto entre el nuevo fuego de la vida en la figura de María o Alma atemporal (inmortal) y el antiguo fuego de la serpiente sea, el talón. Es decir, la parte inferior en donde comienza la nueva dimensión del Alma –el talón-, es la que está justamente aplastando la cabeza a la serpiente como conteniendo a la antigua fuerza bruta de la naturaleza, que a su vez, sigue acechando a través del calcañar, como dispuesta a salir cuando no se ejerce cierto control sobre ella.

Cuando en cierta forma nos dormimos espiritualmente hablando, es porque hemos dejado de ejercer dominio sobre su cabeza, siendo entonces, cuando nos encontramos bajo el influjo hipnótico de ella y en esos momentos somos vulnerables al igual que Aquiles lo fue, a las consecuencias de su energía. Las pasiones en ese nivel de la serpiente son destructivas (mortales) para las nuevas energías vitales del Alma.

Pero así como nuestros antecesores comieron del fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal e interpretamos erróneamente el mundo de la Dualidad, gracias a Dios no comimos del Árbol de la Vida (inmortalidad), porque si no, el error temporal en el que estamos viviendo podría haberse vuelto atemporal, o sea, irreversible.

Por eso Jahvé, posiblemente lanzando un suspiro dijo:

“He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal: ahora, pues, no vaya a extender su mano para que tome todavía del Árbol de la Vida, y comiendo, viva para siempre.”  En el error naturalmente.

 

 

EL COCHE DE CABALLO

 

Según las enseñanzas del Cuarto Camino, el hombre es comparado a un coche de caballo, en que cada parte de éste representa un plano o cuerpo del individuo. Estos cuerpos deben estar en primer lugar en buen estado para su correcto funcionamiento: “Mente sana en cuerpo sano”. Pero a esto hay que añadirle las 3 conexiones que unen a estos cuerpos entre sí. Es decir, el amo tiene que darle la orden al cochero, entonces tenemos que la voz del amo que llega al cochero es la conexión que existe entre los dos.-1ª conexión-. El cochero, a su vez, para dirigir al caballo necesita ponerse en contacto con él a través de las riendas -2ª conexión-, y el caballo para tirar del carruaje es necesario que esté conectado a él por los arneses -3ª conexión.

La función correcta de los diferentes niveles de la persona es en este orden jerárquico: voluntad-mental-emocional-físico. Tendríamos el caso de la persona libre, que actúa por propia voluntad y no por condicionamientos externos. Sería poseedora de una voluntad real y consistente proveniente de un Yo interno unificado. Esta persona sería dueña de sí misma y no de las circunstancias externas. En un ejemplo práctico ocurriría así:

La voluntad –amo- emitiría un deseo/orden: Quiero dejar de fumar: Voz del Amo

El plano mental –cochero- pensaría el mejor sistema para dejar de fumar y conducir al emocional –caballo- de tal forma que dejara de sentir el deseo del tabaco: Riendas

El emocional –caballo- dejaría de sentir el deseo de fumar y el cuerpo físico cuando le viniera el estímulo del cigarro se quedaría indiferente o lo rechazaría: Arneses

Lo que normalmente ocurre es todo lo contrario y el orden jerárquico se invierte: físico-emocional o de deseo-mental. No existe la voluntad real de un Yo interno unificado, sino que existen diferentes voluntades correspondientes a los diferentes “yoes” contradictorios que posee el individuo. Es decir, aparece en escena un yo racional que dice que quiere dejar de fumar, pero al cabo del tiempo entra en escena otro yo emocional que siente el deseo de fumar, pero al poco tiempo entra en escena otro “yo” emocional que siente el deseo de fumar. Por tanto, la pequeña porción de voluntad de dejar el tabaco dura el rato que permanece el primer “yo” en el escenario.

Supongamos que el “yo” no fumador se impone sobre el otro “yo” enganchado al tabaco. Entonces la persona se propone muy seriamente dejar de fumar porque está convencido de que no le favorece hacerlo. A nivel mental lo ve muy claro, pero como no tiene o no sabe manejar las riendas del plano emocional de los caballos, piensa que diciéndoselo repetidas veces va a surtir efecto. Pero cuando le llega el estímulo del cigarro cuando alguien le ofrece, o sea, a través del físico –carruaje-, no puede dejar de sentir el deseo de fumárselo. A continuación buscará alguna excusa a nivel intelectual  -cochero-, y se autojustificará de cualquier forma para no quedar tan mal delante de sí mismo. En resumen: El mental -cochero-, queda supeditado al emocional –caballo-, en el sentido de buscar las razones más o menos ingeniosas para justificar la acción del deseo. El caballo a su vez, está condicionado por los estímulos procedentes del cuerpo físico -carruaje- que los recibe del medio externo. Nos encontramos con la cara opuesta del hombre libre y con auténtica voluntad en su “capacidad de  hacer”. Es el hombre mecánico y sujeto a los estímulos provenientes del mundo exterior y al cual “todo le sucede”, según la terminología utilizada por Gurdjieff.

Mirando el esquema del coche de caballo hay dos puntos fundamentales a tener en cuenta. En primer lugar es la toma de consciencia que debe existir en el cuerpo mental del cochero para dirigir a los caballos y cómo hacerlo. Ahí está la clave del problema de nuestras incoherencias, la gran tragedia del ser humano, la escisión entre lo que pensamos y lo que deseamos, lo cual lógicamente repercute en el funcionamiento fisiológico por la frustración y consiguiente sufrimiento que ello conlleva. Las zonas cerebrales más ancestrales en donde están localizadas las reacciones instintivas y la memoria emocional -Hipotálamo y Sistema Límbico- actúan con más rapidez que la zona cortical -de conformación posterior-, que es la sede de la razón, de la reflexión, de la planificación y es en donde interviene la conciencia. Por tanto al plano emocional      -caballo-, hay que saberlo conducir con las riendas para que se mueve en la dirección que la inteligencia propone. Y no es que el caballo quiera desobedecer a priori al cochero, sino que la inteligencia tiene que hablarle en el lenguaje que él entiende y no es precisamente dándole órdenes.

Son necesarios tres requisitos para que el cuerpo emocional entienda el mensaje que la parte inteligente le quiere enviar:

  1. El mensaje no es con palabras sino con imágenes. Hay que visualizar las imágenes adecuadas para que el emocional entienda lo que se le quiere transmitir.
  2. La imagen debe ir acompañada del sentimiento correspondiente. Si no queremos fumar, deberemos sentir rechazo ante la imagen de un cigarro.
  3. Se debe transmitir el mensaje en un estado relajado –frecuencia alpha- porque de esa forma se puede grabar el mensaje más profundamente.

En resumen: se trata de que en la memoria emocional se cambie la información que tenemos con respecto al tabaco. Debe pasar de atracción y deseo a no atracción y rechazo. O al menos a un estado indiferente en donde la reacción al estímulo del cigarro no sea tan automática, y de tiempo a que la zona cortical transmita su influencia consciente.

Hay un segundo punto fundamental a tener en cuenta para que la nueva programación resulte eficaz. Se trata de un refuerzo adicional de energía –conciencia-, que tenemos que dar en el momento de la prueba. Y hay que darlo en el punto 3 dónde están situados los Arneses. O sea, cuando estamos ante la presencia o impacto del tabaco, antes de que surja el deseo automático y el cuerpo se movilice a coger el cigarro –carruaje-, la mente del cochero debe estar atenta y presente de lo que está ocurriendo y reforzar en ese mismo momento la programación que ya tenemos hecha. Es el acto consciente del punto 3 del Circulo de la Creatividad.

De esta manera y poco a poco se va creando la Voluntad de un Yo real con capacidad de Hacer en las numerosas experiencias de aprendizaje que la vida nos proporciona día a día.

Datos de la Neurobiología

HIPOTÁLAMO: Cerebro reptiliano, el más antiguo de todos. Impulsos instintivos de placer/displacer,  atracción/rechazo.  

SISTEMA LÍMBICO: Contiene la memoria emocional y evalúa el comportamiento adecuado a dicha memoria.

LÓBULO O ZONA FRONTAL: Planifica nuevos comportamientos. Inteligencia

SISTEMA RETICULAR: Es el responsable del estado de alerta, de atención. Tiene que ver con los diferentes niveles de la conciencia.

 

 

CULTURAS BASADAS EN YIN –YANG

La entrada de la Era de Piscis hace aproximadamente unos 2.000 años vino marcada por unas connotaciones de tipo Yin, alcanzando su apogeo hacia mediados de la misma era, es decir: todo lo que abarca la Edad Media; pero aún hoy estamos bajo su influencia aunque un tanto aminorada puesto que están mezcladas con las nuevas energías entrantes de la Era de Acuario.

La manera en cómo funcionan las eras es muy parecida a como lo hacen las estaciones del año. La nueva estación va entrando poco a poco, haciéndose notar su presencia incluso antes de que termine la estación precedente. Llega un momento en que las dos influencias se mezclan, no obstante, la nueva va tomando consistencia, llegando a su plenitud hacia la mitad de la temporada para luego decrecer ante la aparición de la siguiente estación.

Estamos actualmente viviendo en las fronteras entre dos eras pues un nuevo movimiento se está produciendo en las energías de nuestro planeta, siendo sus efectos cada vez más notables. Este movimiento viene de la mano de la Era de Acuario, que al contrario de la de Piscis, llega con ciertas características Yang.

Para entender mejor de qué forma ha estado actuando la cultura pisciana, no hay nada más que fijarse en el lema que la distingue, pues como todo signo zodiacal, Piscis posee el suyo propio. El lema dice: “Yo creo” –en el sentido de creencia, no de creatividad-. Y efectivamente, así ha sido. Todo ha girado entorno a los aspectos femeninos del Yin. En Piscis se traduce como fe, devoción, entrega y religiosidad envuelto en  toda una gran carga de valores morales.

La comunidad religiosa no solamente ha ostentado el poder espiritual, sino que también ha tomado parte muy activa en lo que es el poder económico, social, político y cultural. Las grandes bibliotecas repletas de toda la herencia cultural del pasado estaba guardada por el clero, en los monasterios y abadías. Incluso el arte en sus expresiones arquitectónicas, musicales y pictóricas eran eminentemente de tipo religioso.       

Pero si la posibilidad Yin tiene sus aspectos constructivos también posee su contraparte degenerada, sobre todo cuando se abusa de todo ello y no se tiene en cuenta los aspectos opuestos y complementarios de lo Yang.

La Era de Piscis ha dado frutos maravillosos en cuanto al arte y a la mística se refiere, los cuales han servido para la expansión del Alma, pero también ha producido resultados deplorables en canto a supersticiones y fanatismos religiosos y morales de to do tipo. Si el hombre se podía salvar gracias a su fe y a su amor a Dios y al prójimo, esto degeneraba en una fuente de sentimientos morbosos y enfermizos; la vida se convertía en un valle de lágrimas al cual se había venido a sufrir,  y mientras más mejor, ya que de esta manera la salvación estaba asegurada ante la concepción de un dios cruel y sádico que condenaba la felicidad, la libertad y la expansión del individuo. Esta exaltación del dolor y del sufrimiento es un aspecto degenerado del signo de Piscis, que por ser de energía Yin propicia todo movimiento de cierre y contracción. Su movimiento contrario Yang, fue considerado en vez de complementario y necesario para el buen desenvolvimiento cultural y social, como algo dañino y peligroso. Esto suponía que la apertura de la mente y su enriquecimiento por el conocimiento, o cualquier teoría que no estuviese e consonancia con los dogmas establecidos era considerada como una herejía, pudiéndole costar la misma vida a la persona en cuestión, por tan alto atrevimiento.

Piscis, como signo de agua y femenino que es, ha teñido con una capa de interiorización, reserva y ocultismo toda la era, reflejándose en una forma de vida replegada hacia el interior y la intimidad del hogar, las construcciones hechas de fuertes muros y los huecos de luz siendo mínimos, son elocuentes de una tendencia introvertida, de falta de comunicación con el exterior. La era de Piscis ha sido en resumen, una era marcada en general por el oscurantismo.

Llegan nuevas influencias que resultan muy revolucionarias para los viejos modelos piscianos. Las trae la Era de Acuario, que por contraste a lo marcado por Piscis, su lema es “Yo se”. El hombre ya no quiere permanecer por más tiempo en la ignorancia, no se contenta sólo con creer lo que otros que ostentan el poder le digan, tiene que saber y ver por sí mismo. Es algo parecido al paso de la credulidad sin conflictos de la niñez, a la etapa rebelde de la adolescencia.

Acuario con su planeta Urano de regente, son símbolos entre otras cosas;  de lo original e imprevisible, como contraparte de todo lo establecido. Estas nuevas energías se comportan de forma rebelde con los viejos patrones imperantes. Por eso nunca se ha dado tan fuerte como en estos últimos tiempos las luchas generacionales. La ruptura en masa de los jóvenes y de una forma tan drástica con los patrones paternales y sociales, ha marcado un hito en la historia de las transformaciones generacionales. El movimiento “hippy” ha sido un producto típico de las influencias acuarianas sobre la juventud, la cual, al estar naturalmente menos cristalizada, es más sensible a las nuevas energías.

Urano es eléctrico al contrario de Neptuno, regente de Piscis, que es magnético. Así Urano propicia la exteorización, expansión y la comunicación, todo ello propio además del elemento Aire al cual pertenece, características todas ellas,Yang.

Por lo tanto, no es pura coincidencia que al descubrimiento del planeta Urano al final del siglo XVIII y de su metal el Uranio unos años más tarde, les haya seguido el descubrimiento de la electricidad, la electrónica y toda la revolución tecnológica que ha facilitado un avance increíble en la ciencia, la industria y en los medios de comunicación. Hoy todo el mundo está enterado a los pocos minutos de algún suceso interesante que acontezca en cualquier punto del planeta.

La vida se ha volcado hacia fuera. Las construcciones, al contrario de las de la antigua Era, están diseñadas con espacios abiertos y comunes, como jardines, piscinas, aparcamientos, club sociales y demás dependencias. Terrazas y grandes ventanales para que entre bien la luz del Sol es una característica de las construcciones modernas. El problema de hoy radica en la falta de intimidad, de paz, de silencio y de interiorización. Esto crea en el ambiente tensiones y conflictos que desembocan en una gran violencia, sobre todo en los jóvenes que son siempre los más maleables a las influencias externas. Por consiguiente, en la cultura Yang, también se dan los aspectos degenerados que provienen de una falta de equilibrio y armonía con su opuesto Yin, como ocurrió en la Era precedente. Si anteriormente palpitaba un Alma que vivía con un sentido religioso aunque ignorante y teniendo como telón de fondo al miedo y a la culpa; ahora el Alma se ha vuelto hacia las formas externas, hacia la materia; hemos hecho una exaltación también obsesiva del mundo material y del cuerpo, pero nos hemos olvidado de nuetro interior y de la trascendencia de la vida.

Realmente se está dando una reacción muy fuerte de lo Yang a toda la era anterior, y ¡sólo estamos en las fronteras de Acuario! (dura aproximadamente unos 2.500 años). Entonces, ¿qué está ocurriendo? Simplemente que estamos viviendo las primeras reacciones de euforia de la nueva era; se nos ha subido a la cabeza pero aún estamos muy inmaduros y no lo digerimos bien. Una gran parte de los avances de la ciencia, de los armamentos y de la tecnología industrial nos está llevando a un colapso de nuestro sistema de vida y de los recursos del planeta. Algo está fallando, pero no es precisamente la inteligencia inventiva, sino la sabiduría acerca de la naturaleza, del conocimiento de los principios universales aplicados a nuestro habitat. Porque solamente con la inteligencia andamos cojos si no va acompañada de la sensibilidad femenina, esa medida interna que tiene en cuenta la globalidad para saber de qué forma se puede llegar a conquistar ciertos espacios, y qué punto hay que alcanzar, porque sobrepasando la medida, lo conquistado en vez de ser un aliado se convierte en un enemigo.

Pero por la ambición de la conquista de forma incontrolada y agresiva, que es la cara degenerada que muestra el modelo Yang cuando le falta su contraparte sabia Yin, tendremos que pagar un precio por ese desajuste. De hecho ya lo estamos pagando. Quizá esté escrito en la historia de la humanidad que ésta tenga que vivir una fuerte experiencia para aprender de sus errores.

Se dice que la Era de Acuario promete ser una era de paz, de fraternidad, de integración y cooperación, de libertad, de un gran desenvolvimiento del Alma y del Espíritu. Pero de esta forma que lo estamos haciendo seguro que no es la adecuada. Hasta que no dejemos de andar cojos, hasta que no sepamos integrar el Yin y el Yang en nuestra vida cotidiana no estaremos viviendo en una auténtica Era de Acuario.

Cuando la ciencia y la mística que han sido enemigas se integren en algo totalmente nuevo, cuando la materia y el espíritu se den de la mano, cuando la cabeza y el corazón trabajen unidos, es porque la humanidad por fin ha cambiado. Entonces estaremos creando algo totalmente nuevo, una auténtica revolución en la historia del planeta. Una nueva humanidad. Algo genial, propio de Urano.

Entonces se podrá decir como anunció el profeta:

 

Destruiré los carros de guerra de Efraím
y los caballos de Jerusalén,
y será destrozado el arco de guerra,
pues Él anunciará la paz a las naciones;
Su reino se extenderá desde un mar a otro,
y desde el río hasta los confines de la tierra.           

                                                                                                                                                                   Zacarías (Cap. 9 ver. 10)

 

 

MISTERIO DE LA ENCARNACION
             -El mito de las vírgenes-                

“Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una joven prometida en matrimonio a un varón, de nombre José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando donde ella estaba, le dijo “Salve, llena de gracia: el Señor es contigo.”Al oír estas palabras, se turbó y se preguntaba qué podría significar este saludo. Mas el ángel le dijo “No temas, María, porque has hallado gracia cerca de Dios. He aquí que vas a concebir en tu seno, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado el Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y reinará sobre la casa de Jacob por los siglos, y su reinado no tendrá fin.” Entonces, María preguntó al ángel: “¿Cómo será eso, pues no conozco varón?” El ángel le respondió y dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá; por eso, el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios. Y he aquí que tu parienta Isabel, en su vejez también ha concebido un hijo y está en su sexto mes la que era llamada estéril: porque no hay nada imposible para Dios”. Entonces, María dijo: “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí, según tu palabra”. Y él la dejó. (Lucas I: 26,38)

Este acontecimiento bíblico narra la concepción de un dios solar. En los mitos, los dioses solares son hijos de la unión entre una fuerza celestial o masculina –Espíritu/Yang- y otra terrestre o femenina –Alma/Yin-. El factor masculino aporta su semilla divina depositándola sobre una tierra virgen y receptiva. Esto irá gestando un ser que nacerá con las dos cualidades de sus progenitores: humanas y divinas. Son los héroes de las leyendas y los semidioses de los mitos, los cuales vienen a la vida para realizar una gran hazaña.

El modelo masculino del espíritu está representado por personajes divinos. En la mitología griega, Zeus, que tenía ganada una buena fama de mujeriego, es un buen ejemplo de cómo se enamoraba de mujeres terrestres y las dejaba embarazadas. Estas, a su vez, daban a luz a héroes o semidioses.

El modelo femenino del Alma está representado por doncellas e incluso por mujeres casadas, pero si éstas últimas conciben, lo hacen sin la participación de un marido terrestre. Son embarazos en circunstancias extrañas, que entran en el terreno de lo fantástico.

Ejemplos de esta inseminación divina la tenemos en el mito de Hércules. Su madre, Alkeme, estaba esperando que su marido Amfitrión volviese de la guerra, pero Zeus se adelantó y haciéndose pasar por su esposo, yació con ella. De ese encuentro nació Hércules.

Otro ejemplo de esta inseminación mítica es la de Perseo, hijo de Zeus y Danae. El padre de Danae, Akrisio, rey de Argos, al enterarse por el oráculo de Delfos que moriría a manos de un nieto suyo, mandó encerrar a Danae en una cámara subterránea para que no la sedujese ningún hombre. Pero Zeus pudo penetrar llegando hasta ella en forma de lluvia de oro a través del respiradero que había en el tejado de la prisión.

El nacimiento del príncipe Gautama –el Buda- también está rodeado de circunstancias extrañas, más cercanas a nacimiento mítico que a la realidad humana. Su madre, Maya (nombre que equivale a María), tuvo un sueño en el que un elefante la penetraba por el costado derecho (Ganesa, el elefante sagrado). Los brahamanes interpretan el sueño como que Maya tendría un hijo que llegaría a ser un Buda. Llegado el momento del nacimiento, el niño sale de la cadera derecha de la madre, sin herirla. Algo parecido le ocurrirá posteriormente a María, saliendo el fruto de su vientre sin romperlo ni mancharlo.

A través de estas representaciones mitológicas y simbólicas analizaremos la boda entre el Alma y el Espíritu, entre una virgen terrenal y su divino esposo celestial y, según expresión de San Juan de la Cruz, entre la amada y el amado. Es decir, el relato que con el título Misterio de la Encarnación encabeza este artículo, nos cuenta el proceso de la unión entre los aspectos luminosos e inteligentes de la persona, junto con una cualidad depurada de su plano anímico. Como consecuencia de esta interacción surge una nueva conciencia. Este nuevo estado de ser que nace en la persona es todavía débil, aún niño, por lo cual debe seguir alimentándose y creciendo hasta llegar a desarrollarse y conseguir lo que en el lenguaje espiritual se reconoce como una conciencia de tipo crístico o búdico. Vemos, tanto en la leyenda de Jesús como en la del príncipe Gautama, que ambos llegaron a alcanzar esos estados espirituales a lo largo de sus vidas. No obstante, por la impronta de su concepción, poseían la capacidad para realizar dicho trabajo interno. Ello no indica que este estado espiritual está reservado a ciertas personas escogidas, sino que son modelos que nos están hablando de un proceso a seguir entre el Alma y el Espíritu de cada ser humano.
Nos centraremos entonces, en el
Misterio de la Encarnación, la leyenda que culturalmente nos es más familiar, y lo desvelaremos traduciendo los elementos simbólicos que conforman la trama del relato.
Empieza la narración señalando que el ángel Gabriel visita a María en el sexto mes. No se especifica a qué se refiere con el sexto mes, pero el ángel le confiesa que su prima Isabel se encuentra también en el sexto mes de embarazo. Tendremos que plantearnos qué significa el número 6 independientemente de la posición que ocupa en el Diagrama de los Circulos Evolutivos.
En Numerología, el 6 es un número que en sí mismo significa la unión y armonía entre dos fuerzas opuestas y complementarias que se encuentra simbolizado por la estrella de David, llamada también el Sello de Salomón. Son dos triángulos: el de Fuego y el de Agua, que al entrelazarse forman una estrella de seis puntas, por lo que a su vez, completan el triángulo de Aire y el de Tierra

Si nos remitimos al diagrama de los Círculos Evolutivos, el punto 6 también está ejerciendo una dinámica equilibrada entre la dualidad de su propio círculo, para que el sistema no solamente se desarrolle adecuadamente, sino para que pueda madurar en el punto 7, y pueda posibilitar el paso al tercer círculo a fin de renacer a un nuevo ciclo. Por tanto el 6 debe ser el símbolo del equilibrio dinámico entre sus componentes. Si este equilibrio dinámico se invierte en equilibrio estático, se le está poniendo resistencia a  la evolución del sistema y empieza la degeneración del mismo.

Con esta información volvemos al escenario del misterio para comprender que el mensaje de la escenificación es nada menos que el proceso de transformación interna del individuo: su  renacimiento.

Mediante el Círculo de la Creatividad podremos ordenar las figuras que intervienen en la representación bíblica posibilitando su entendimiento al definir su cometido desde las respectivas posiciones en el círculo.

 

Tomemos ahora a la principal protagonista de la narración: es la virgen María y ella viene a representar un estado del alma. La palabra “virgen” proviene de la palabra latina virgo, y significa doncella y pura. Virgo es también su signo del Zodíaco que corresponde al elemento Tierra. Se deduce que se nos está hablando de un espacio interno compuesto por una sustancia anímica depurada, y por tanto, preparada para la fusión e integración en el plano del Espíritu.

Al respecto podemos traer a la memoria la parábola del Evangelio de las diez vírgenes (Mateo: 25, 1-13). Cuenta que en la noche hallábanse diez vírgenes esperando la venida del esposo. Todas ellas portaban sendas lámparas de aceite. Pero así como cinco de ellas fueron prudentes y supieron llevar el suficiente aceite para mantener sus lámparas encendidas, las de las otras cinco se apagaron por falta de combustible. Cuando llegó el esposo, solamente pudieron ir a su encuentro y celebrar las nupcias, las que portaban las lámparas encendidas mientras que las llamadas necias, el esposo no las reconoció.

Esta sencilla y bonita alegoría nos muestra que el Alma en el 2º ciclo, aunque todavía está en la oscuridad (noche), ha elaborado cierta cantidad de conciencia (luz de la lámpara), producto de las incidencias del propio Espíritu sobre ella (fuerzas que fluyen del 3º al 2º c). Son destellos de inteligencia y conciencia que tenemos para guiar y conducir nuestro plano sentimental  emocional. Pero el Alma debe seguir alimentando la luz de la conciencia (aceite de la lámpara), hasta su total integración con el Espíritu (esposo). Acción que se produce en el 3º ciclo (celebración de las nupcias). La luz de la conciencia debe ser alimentada y mantenida hasta que se consolide en nosotros y se haga una Luz de naturaleza continua, real. Mientras que la conciencia del Espíritu no se cristalize en nosotros, el Alma puede perder la luz y sentirse de nuevo sin poder ver,  a merced de los sentimientos encadenantes y de las pasiones desbordadas.

Nos centramos en María y su virginidad. La Virgen (Virgo) es un signo del Zodíaco de elemento Tierra que significa precisamente la “tierra virgen”, los espacios sin hollar. Representa también el laboratorio en donde se investiga, se ordena y se clasifica el material investigado. El laboratorio corporal está en el aparato digestivo,  que es la zona del cuerpo que está regida precisamente por Virgo. El alimento que entra en el cuerpo tiene que sufrir un proceso de transformación para poder ser asimilado, y también hay que eliminar los residuos de la digestión. Asimismo, poseemos un laboratorio a nivel mental como ahora veremos.

Consultando el Glosario Teosófico de H. P. Blavatsky, nos dice al respecto que las palabras María, Maia y Maya forman un nombre genérico cuya raíz es Ma que significa  nodriza, el aspecto nutriente de la vida. Esta misma raíz entre los griegos significaba madre, ante lo  cual nos volvemos a encontrar con la misma cualidad nutriente y sustentadora. María es también el mar, el océano o abismo infinito de partículas elementales, las aguas oscuras y profundas, la sustancia oscura que hace de materia madre de donde va a surgir las infinitas formas del universo. María es, pues, el símbolo de la gran madre cósmica. La letra M es la letra sagrada por excelencia, simboliza el agua en su origen. Gráficamente en la “m” están representadas las olas del mar. El símbolo del signo zodiacal de Virgo nos lo recuerda.
 

  

                                                                                                                            

Empecemos por la virginidad de María. La Virgen (Virgo) y como se ha dicho anteriormente es un signo del Zodíaco de elemento Tierra que significa precisamente la “tierra virgen”, es decir los espacios aún sin hollar. El signo de Virgo representa también un laboratorio en donde se investiga, se ordena, se procesa y se clasifica el material de investigación. El ser humano posee un laboratorio físico en los intestinos, siendo la zona del cuerpo que está regida precisamente por Virgo. El alimento que entra en el cuerpo tiene que sufrir un proceso de transformación para poder ser asimilado, y también hay que eliminar los residuos de la digestión. Asimismo, poseemos un laboratorio a nivel mental que funciona analógicamente de la misma manera que el físico, como ahora veremos.

El nombre de María como hemos visto responde al elemento Agua por excelencia, es la capacidad sensible de lo sustancial y, por tanto, la receptividad de la sustancia anímica a ser moldeada por la incidencia del Espíritu. En el caso del Misterio de la Encarnación, la persona se halla en una fase de sensibilización y apertura hacia el encuentro con algo nuevo, ya que su espacio interno se encuentra lo necesariamente receptivo y depurado; o sea, sin estructuras mentales que impidan, bloqueen o rechacen el impulso que va a recibir del plano de su propio Espíritu. No obstante, el nuevo alimento espiritual con su respectiva carga energética para la transformación de la persona y el poder de impulsarla hacia otra esfera interna de realidad universal, no se digiere automáticamente, como ocurre con el proceso digestivo que se produce en el metabolismo físico. El metabolismo mental es un trabajo consciente, puesto que se necesita una gran capacidad de reflexión y discernimiento para asimilar lo que es adecuado para el crecimiento interno y para eliminar lo que ya no es necesario e incluso perjudicial para ello. Se debe producir una digestión consciente de los contenidos del nuevo conocimiento para la creación de un cuerpo interno, y una nueva conciencia que tendrá una capacidad muy diferente de su sensibilidad y de su comprensión ante la vida y, por consiguiente, de comportamiento y de respuesta ante la misma. Con esta madurez y disponibilidad del Alma, la semilla será sembrada en una tierra fértil y, por tanto, arraigará –elemento Tierra- y el fruto que nazca será el hijo de la interacción de los arquetipos universales masculino y femenino en una nueva estructura del ser.

Hemos explicado que la mente individual, cuando consigue romper con los límites de sus propios condicionantes, con las estructuras que la encarcelan y que le inducen a interpetar la vida bajo un aspecto limitado y fraccionado, puede volverse receptiva a la Mente Universal, de la cual puede ir extrayendo una gran sabiduría y conocimiento. El medio por el cual se establece la comunicación entre los niveles de lo personal y de lo universal, está representado en la mitología por el alado Mercurio, el mensajero de los dioses; y en el pasaje bíblico, por el ángel Gabriel. La palabra ángel significa mensajero, el anunciador del acontecimiento tanto para María como para su prima Isabel. Este ángel aparece también en la Biblia en Daniel; 8:15, 9:21. En esas circunstancias le dice a Daniel, que ha ido a darle inteligencia para hacerle comprender una visión que éste había tenido. De ello podemos deducir que Gabriel, como todos los mensajeros, pertenece al elemento Aire y cumple en el cuadro del Misterio su misión de informar y preparar al Alma/María para su transformación interna.
El periplo que hace el alma desde el estado más inconsciente -como Alma Animal y colectiva-, pasando por su individuación en una etapa intermedia como Alma Humana y racional hasta integrarse, por último, conscientemente en lo universal como Alma-Espíritu está recogido simbólica y armoniosamente en la escena de la cueva de Belén. La palabra Belén significa “cueva donde está el pan o alimento”. Y como cueva representa al útero o vientre donde se alimenta la gestación de un nuevo ser.

Cada uno de estos tres estados o niveles del Alma están representados en la cueva en la modalidad de género femenina y masculina, es decir, dicha dualidad tiene necesariamente que interactuar para realizar el proceso que culminará en el nacimiento de un nuevo estado de ser. Así vemos al fondo, al Alma Animal, representada por las figuras de la mula y el buey. En segundo lugar, María y José su marido, representantes de la segunda fase del Alma Humana. Pero el foco de atención de la escenificación llega a su máxima expresión en la tercera fase: el nacimiento del Alma/espíritu, simbolizada por el nuevo estado de ser que ha nacido: el niño Jesús como fruto de la unión de lo individual con lo universal.

José, que representa la parte masculina y racional de nuestra limitada mente individual, no puede comprender el proceso que está ocurriendo dentro de uno mismo. Tenemos la tendencia a encontrarnos perdidos en la dinámica de la transformación; nos planteamos y tenemos dudas de hacia dónde nos dirigimos, desconfiando del proceso. Esto se debe a que cuando estamos verdaderamente capacitados para comprender una experiencia en su totalidad, es cuando ya la hemos vivido. Es desde la perspectiva de la distancia, cuando realmente la podemos asimilar por completo, analizarla y explicarla. Mientras, podemos tener momentos de intuición, de revelación y de información -ángel o mensajero- son las chispas de Espíritu, más allá de nuestra mente racional, que nos anima a seguir hacia adelante en nuestro renacer. Es lo que la leyenda cuenta que le ocurrió a José ante su recelo por el embarazo de su mujer. Un ángel se le apareció en sueños, lo tranquilizó y le dijo que el hijo que nacería de María sería fruto del Espíritu Santo.

Por tanto, Jesús no es sólo hijo del Espíritu, sino que también lo es de José como contraparte masculina de María en el segundo nivel del Alma humana. Es más: gracias a que el plano del Espíritu incide sobre el Alma, es por lo que ambos aspectos -masculino/femenino de ésta última, es decir, las cualidades racionales y sensibles pueden integrarse y crear algo nuevo en otro nivel, ya que están impulsadas y enriquecidas con la energía, los valores y la información del plano espiritual y universal.

Finalmente, vamos a puntualizar el párrafo en el cual el ángel le dice a María:”El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá”. Hay que distinguir dos aspectos de esta representación. Primero, la anunciación que se va a dar entre el Alma receptora y la fuerza emisora del Altísimo –Espíritu-, y en segunda lugar, lo que es el acto en sí de la cobertura: la acción del Espíritu Santo como fuerza vital y creadora que se genera de la unión de los contrarios, por lo que la sustancia madre del Alma, recibe en su seno la semilla celestial iniciándose una gestación dando un fruto que será llamado en nuestra tradición occidental el Hijo de Dios, el nuevo ser, la materialización del tercer cuerpo espiritual del Arcano XXII en el Tarot, El Loco. Aquél cuyo reinado no tendrá fin, porque el Alma sujeta a estados nocivos y autodestructivos se ha liberado por la acción de la consciencia plena de valores universales. El Alma mortal se ha cubierto de inmortalidad.


 

 

 

 

 

 

José, que representa la parte masculina y racional de nuestra psiquis individual, no puede en un momento dado comprender el proceso que está ocurriendo dentro de uno mismo. Tenemos la tendencia a encontrarnos perdidos en la dinámica de la transformación; nos planteamos y tenemos dudas de hacia dónde nos dirigimos y desconfiamos del proceso. Esto se debe a que cuando estamos verdaderamente capacitados para comprender una experiencia en su totalidad, es cuando ya la hemos vivido. Es desde la perspectiva de la distancia, cuando realmente la podemos asimilar por completo, analizarla y explicarla. Mientras, podemos tener chispas de intuición, de revelación y conexión con algún plano de información más allá de nuestra mente racional, que nos anima a seguir hacia adelante en nuestro renacer. Es lo que la leyenda cuenta que le ocurrió a San José ante su recelo por el embarazo de su mujer. Un ángel se le apareció en sueños, lo tranquilizó y le dijo que el hijo que nacería de María sería fruto del Espíritu Santo.

 

Por tanto, Jesús no es sólo hijo del Espíritu, sino que también lo es de José como contraparte masculina de María en el nivel del Alma humana. Es más: gracias a que el plano del Espíritu incide sobre el Alma, es por lo que ambos aspectos -masculino/femenino de ésta última, es decir, las cualidades pensantes y sensibles- pueden integrarse y crear algo nuevo en otro nivel, ya que están impulsadas y enriquecidas con la energía, los valores y la información del plano espiritual.

Finalmente, vamos a puntualizar el párrafo en el cual el ángel le dice a María:”El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá”.  Hay que distinguir dos aspectos de esta concepción; primero: la unión que se va a dar entre el Alma receptora y la fuerza emisora del Altísimo –Espíritu-, y en segunda lugar: lo que es el acto en sí de la cobertura: la acción del Espíritu Santo tercer elemento de la Trinidad, la fuerza vital y creadora que se genera de la unión de los contrarios, por lo cual la sustancia madre del Alma, recibe en su seno la semilla celestial iniciándose una gestación que dará un fruto. El que será llamado el Hijo de Dios, Jesús el Cristo, el tercer cuerpo del Arcano XXII, El Loco. El que su reinado no tendrá fin. La materia del Alma mortal se ha cubierto de inmortalidad.

 

 

                                                                                                                                                                  

SOBRE  EL  SUFRIMIENTO

¿Es el sufrimiento innato a la propia naturaleza humana, o es producto de una degeneración como humanidad caída que somos, según cuentan las leyendas y mitos de algunas tradiciones espirituales?

Independientemente de este planteamiento, resulta muy evidente que somos  víctimas de las propias estructuras mentales de sufrimientos que nos hemos creado. Por ejemplo, aunque naciéramos inmaculadamente sanos, sin taras genéticas hereditarias, sean éstas físicas o anímicas, ya se encarga nuestro entorno familiar y religioso de grabar en nuestro tierno y limpio cerebro toda clase de aberraciones psicológicas y morales, de chantajes emocionales que más tarde o más temprano nos induce a comportamientos enfermizos con sus consiguientes sufrimientos. Somos grabados mentalmente de esta insana manera, en parte para tenernos bajo control, y también, por pura inconsciencia, una ignorante y nefasta inercia heredada de nuestros  mayores que se  perpetua en el tiempo. El pecado -error- de los padres lo heredan los hijos.

¿Y cómo no vamos a tener en nuestro inconsciente colectivo ciertos miedos y temores alimentados  por generaciones,  cuando  nos han enseñado a adorar a un dios que te premia, pero, que también te puede castigar duramente en caso de no obedecer sus leyes?  Esta forma de ver la  última realidad nos ha dejado anímicamente un tanto indefensos y temerosos de ese dios justiciero. Desde otra perspectiva resulta increíblemente perverso y morboso cómo somos inducidos a venerar y adorar al emblema más representativo de nuestra religión: Un señor crucificado que está muriendo tras  haber sufrido terribles sufrimientos  Y para colmo de desdicha te hacen sentirte responsable de su muerte. El sentimiento de culpa lo puedes paliar si sufres igual que él, si cargas con su cruz. Se establece una proporción directa: a más sufrimiento más mérito acumulado para ganar el prometido cielo.  ¿Cómo podemos ser espiritualmente libres, personas sanas, no adictas al sufrimiento, con esa carga psíquica tan enfermiza que hemos estado sobrellevando por generaciones?

Es verdad que uno puede trascender todas esas creencias y liberarse de la opresión religiosa. Es relativamente fácil derribar conscientemente las estructuras ideológicas y religiosas que nos han condicionado como seres humanos y suplantarlas por otras más acordes a nuestro nivel personal o madurez interna, o también suprimir toda estructura espiritual. Pero, la cuestión es si  hemos limpiado realmente nuestra alma, -la parte sensible de nuestro ser- de todos los sentimientos, sensaciones y sutilidades que nos evoca y nos induce al sufrimiento. Esos fantasmas anímicos siguen viviendo y campeando a sus anchas en nuestro subconsciente. Son hábitos adquiridos en nuestros tiempos oscuros y tempranos, cuando apenas teníamos desarrollados la capacidad del discernimiento. Son sustancias químicas que el organismo se ha acostumbrado a segregar, adquiriendo éste cierta tendencia a seguir segregándolas cuando hacemos ciertas asociaciones. Posiblemente hayamos madurado espiritualmente y la idea de una jerarquía externa que te exige y te juzga la hayamos superado intelectualmente, pero, ¿hemos erradicado ese tribunal inquisidor también de nuestro corazón? 

Es muy fácil saberlo. Sólo hay que observarse, o mejor dicho sentirse en los momentos en que nos vienen sensaciones no agradables como miedos, angustias, y sentimientos de culpa. Indagar y observar cuál es su origen puede servirnos de una gran ayuda para desenmascarar los fantasmas que aún viven alimentándose de esos “sabores” y que incitan a nuestro organismo a segregar la química adecuada para seguir parasitariamente mantenidos en nuestra alma.

La naturaleza es sumamente sabia y tiene sus recursos para inducir al ser humano a que viva en la forma correcta. Y lo correcto, según la naturaleza, no tiene apenas que ver con los deberes y con la moral artificial que nos hemos creado, sino con el bienestar y la felicidad que tenemos derecho por el simple hecho de existir. Entonces, la naturaleza nos llama la atención cuando generalmente, por inconsciencia, nos empeñamos en vivir en un estado erróneo o antinatural. Utiliza el recurso del dolor a nivel físico y el sufrimiento a nivel anímico.

En lo tocante al dolor físico, es como muy patente que cuando sentimos una molestia buscamos su causa e intentamos remediarla si en algún caso nos hemos sobrepasado en nuestro propio comportamiento corporal. O acudimos al médico para solucionarlo si el problema nos sobrepasa.

Pues, exactamente lo mismo ocurre con el sufrimiento. Es el grito de nuestra propia alma para llamarnos la atención de que algo no funciona bien. El alma sana nunca grita ni protesta, solamente nos produce bienestar, es su estado natural. Pero cuando el alma enferma por excesiva preocupación de problemas y, exceso de sobrecarga emocional, enfoques no sanos de la vida que nos impregnan de miedos, culpas, represiones y demás, es cuando emergen esas sensaciones tan poco agradables, esa química venenosa que altera nuestro organismo, baja nuestro sistema inmunológico y puede, además, producir todo tipo de somatizaciones, con lo cual, la cuestión se complica.

Por lo tanto, ¿es necesario el sufrimiento? Bajo esta perspectiva el sufrimiento adquiere el rol de un mal necesario mientras no sepamos vivir la vida con sabiduría.   “Mente sana en cuerpo sano” sigue estando totalmente vigente. Pero, por sí mismo, tanto el dolor como el sufrimiento no tienen razón de ser, no son cosas intrínsecas a la propia naturaleza humana, pero si cumplen su misión como lo hace el médico mientras existan personas enfermas. Por cierto, Jesús dijo en sus enseñanzas que había  venido a curar a los enfermos, no a los sanos.

  Con esto, no se quiere dar a entender que la vida deba ser un mar en calma. Indudablemente la vida es un continuo reto, superación y aprendizaje, y esto implica naturalmente esfuerzo, pero no necesariamente sufrimiento. Un niño en una escuela puede aprender a leer de dos formas: con amenazas y castigos, o bien, como un juego estimulante. La humanidad está recibiendo clases de la vida en una vieja escuela que utiliza métodos de aprendizajes siniestros y rigurosos, y lo más triste es que en su propia miopía enfermiza está convencida de que son los métodos adecuados y necesarios.

   Aprender a no sufrir, y a vivir en un estado de enamoramiento de la vida es un maravilloso reto. Cuando uno ama no sufre, sino que se goza. Si se sufre es porque en ese mismo momento se ha dejado de estar en el estado amoroso. El sufrimiento y el amor son estados anímicos incompatibles, dos químicas diferentes. Es sumamente importante y eficaz darse cuenta en el momento justo del cambio en la segregación de las sustancias fluidas y livianas del  bien-estar  por otras nocivas que fisiológicamente nos produce alteración respiratoria, pulso acelerado, presión y angustia en el pecho, sensación de amargura en la garganta, inquietud en la boca del estómago y bullicio neuronal en el cerebro. Algo ha ocurrido en nuestra mente. ¿qué pensamiento negativo lo cruzó y lo agarramos?  En cuestión de fracciones de un segundo podamos pasar de vivir en el cielo a vivir en el infierno.

Si estamos atentos cuando empecemos a sentir alguno de esos síntomas, debemos inmediatamente empezar a respirar profunda y relajadamente, parar el flujo de pensamientos, y sobre todo poner mucho cuidado en no hacer asociaciones mentales. Por ejemplo: siento miedo cada vez que pienso que voy a montarme en un avión. Porque a la idea de viaje en avión siempre irá unida inefablemente la sensación de miedo.

Según Eric Rolf (especialista en la salud del alma), hablando sobre el miedo dice; cada vez que vamos a emprender algo nuevo, algo desconocido para nosotros, algún tipo de aventura, vamos a utilizar un caudal de energía procedente del vientre. Lo podemos sentir como algo que asciende y nos produce una cierta inquietud, un cierto cosquilleo pero es nada más que la energía procedente del almacén (Hara) dispuesta a ser utilizada para nuestro fin. Si hacemos en esos momentos unas cuantas respiraciones profundas la sensación se esfuma sintiéndose como burbujitas que estallan. Estamos, entonces, prestos y atentos para la acción, pero si por el contrario hacemos una asociación negativa, es decir, pensamos en los inconvenientes o peligros de la acción que vamos a emprender, entonces entramos en el miedo, el cual nos puede paralizar e influir negativamente en los resultados de lo que vamos a emprender.  

Según las enseñanzas de Gurdjieff sobre el estudio de los diferentes centros del ser humano, éste negaba la existencia real de un centro emocional negativo. Decía que de forma natural no existen las emociones negativas, sino que es una alteración o degeneración adquirida por el hombre.

Sin embargo, hay sufrimientos que nos vienen por causas naturales como puede ser la muerte de un ser querido. Incluso en esas circunstancias existe un abismo entre cómo este hecho puede afrontarlo un ser maduro y sano, y otro enfermizo e inmaduro. La capacidad de aceptación es diferente, la necesidad de la presencia física del ser amado no es tan fundamental, no se produce la dramatización del hecho, y si además posee una profunda sabiduría comprenderá que en la realidad última y auténtica del ser, nada muere ni nace, sino que siempre somos.

 

     

                      

OCUPANDO UN ESPACIO
-Visión fractal-
 

El espacio puede ser físico o externo e interno o anímico.

Ejemplo de espacio físico cuando éste está delimitado. Ejemplos de los asientos de un medio de transporte como puede ser un autobús en donde los asientos están bien definidos por unidades. Si alguien ocupa más lugar -por ejemplo, por obesidad- del que le corresponde es a costa de robarle espacio al vecino y éste tiene que apretarse.

Ejemplo con las partículas/espacio: cada partícula cuando se despliega, expresa su particularización, mientras, el espacio sustancial alrededor de ella se contrae. pues aunque la sustancia/espacio es infinita esta toda ocupada y no hay sitio ni huecos a dónde ir. El espacio que se contrae sirve de sostenimiento para que las imágenes creadas mantengan sus límites y no se desparramen, aunque dicha imagen esté en continuo desplazamiento como una onda que es. Participan todas de una misma consciencia de unidad.

El mismo modelo fractal opera en la anatomía del cuerpo, cuando un músculo se extiende es a costa de otro que se contrae. Cuando los pulmones se expanden llenándose de aire el diafragma se contrae para dejarle espacio. También ocurre lo contrario, cuando exhalamos el diafragma se expande y los pulmones se contraen.

Aplicación al plano interno. Personas que se expanden a costa de otras que se contraen. Usan el espacio psicológico o anímico de los demás. Por eso una persona que reclama continuamente la atención de alguna manera, hablando mucho, que se autocontempla demasiado que se impone más de la cuenta, que se da mucha importancia a sí misma, al final termina cayéndole mal al resto de los presentes; ya que están utilizando más espacio anímico del que les corresponde a costa de los otros que se sienten internamente menguados.

Esto no ocurre si la persona que ocupa más espacio interno de lo debido es un sujeto con el cual la persona tiene un lazo de identificación. Ya sea un ser muy querido, o una persona a la cual se admira especialmente. Es el caso de un líder político, religioso, o artístico que vive en y se alimenta del espacio cedido por sus seguidores. En estos casos les cedemos nuestros espacios anímicos sin ninguna resistencia, puesto que a cambio el sujeto nos va a proporcionar algo de la vida que a nosotros nos falta y lo proyectamos en él. Seguridad, confianza, esperanza de un mundo mejor, belleza, plenitud, felicidad etc… De la misma manera que no nos importa a nivel físico sentirnos comprimidas en un abrazo amoroso, o que un niño pequeño se nos suba encima y compartamos el espacio disponible para uno.

Esta vivencia de malestar por el espacio robado ocurre cuando estamos en la particularización e individualidad del ego-mente ya que tenemos muy claro los límites de unos y otros, y las invasiones que se producen en las fronteras de dichos límites. Pero en la medida que desarrollamos los niveles de la consciencia no-individual estos límites egoicos van desapareciendo y se va participando de una misma alma y un mismo espíritu.

Detalle: Le llamamos pez gordo a la persona importante que suele ocupar un gran espacio anímico con respecto a los que les rodean.                    

 

                                 

 

ANÁLISIS COMPARATIVO ENTRE EL CAMPO DE HIGGS Y LA SUSTANCIA/ESPACIO/ MADRE (SEM).

Consta de cuatro partes.
A) La primera son datos extraídos de diversas fuentes que informan sobre el campo y bosón de Higgs.
B) La segunda es una transcripción de un coloquio en la Casa de la Ciencia de Sevilla sobre el campo y bosón de Higgs.
C) La tercera es el análisis comparativo entre la información anterior y la teoría de la Sustancia/espacio/madre (SEM).
D) La cuarta es una extensión de la tercera añadiéndole el factor tiempo visto desde la SEM.
 

A) «Según Higgs, existe un campo que permea todo el Universo, y las partículas se mueven a través de ese campo igual que los peces lo hacen a través del agua o un avión a través del aire. Cuanto mayor es la partícula, más resistencia encuentra al moverse.
La masa sería precisamente eso, la cantidad de resistencia encontrada por las partículas al moverse por el campo de Higgs. Algunas partículas, como los fotones, no tienen masa y pueden viajar a la velocidad de la luz. Pero esa es una excepción. Todas las demás (protones, electrones, neutrones...) viajan más despacio porque encuentran esa resistencia e interactúan con las "piezas" mínimas que componen el campo, esto es, los bosones de Higgs. Cuando colisionan con ellos, las partículas pasan de ser "paquetes de energía" a "paquetes de materia". Lo cual, dicho sea de paso, es el proceso que permite que existan los objetos sólidos como nosotros. El bosón de Higgs, por su parte, obtiene su masa directamente del campo del que forma parte Blog Ciencia y Tecnología del ABC por el periodista José Manuel Nieves, especializado en Ciencias y nuevas tecnología. (4 -7 - 2012)

«Las partículas elementales, a diferencia de un buen vino, tienen muy pocas propiedades personales. Nuestro querido bosón estándar, por ejemplo, tiene sólo su masa; su carga eléctrica y su spin son nulos. Sus demás propiedades son sociales: la intensidad con la que interacciona con otras partículas, incluido consigo misma. La autointeracción del bosón parecería su faceta menos erótica, pero es la más interesante: implica nada menos que el vacío y la nada no sean lo mismo. El vacío —el estado de mínima energía— está lleno de una sustancia, el campo de Higgs, cuyas vibraciones son los bosones de Higgs. La interacción del vacío —que no lo está— con el resto de las partículas hace que tengan las masas que las caracterizan: el vacío les concede buena parte de su carné de identidad.»
Periódico El País, por Alvaro de Rújula, científico, investigador y físico. ( 4 -7 -2012)

«Por acoplamiento con el Campo de Higgs una partícula sin masa adquiere energía potencial y, por la relación masa-energía, adquiere masa. Mientras más fuerte el acoplamiento, más masiva la partícula.»
es.wikipwdia.org/wiki/ Campo_de_Higgs

Un campo por definición es creado por un sistema de puntos materiales ( masas en el caso del campo gravitatorio y cargas en el caso del campo eléctrico ). Podemos imaginar un campo como un sistema que afecta al espacio produciendo una alteración sobre este, los campos se miden por su intensidad, es la magnitud que los caracteriza.

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B) Preguntas y respuestas de la charla coloquio, impartida por Joaquín Gómez Camacho catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla. Director del Centro Internacional de Aceleradores. https://www.youtube.com/watch?v=pAXZK3iQ61I

¿Es cierto que existe el campo de Higgs? El campo de Higgs se debe de manifestar de una forma determinada. La manifestación del campo de Higgs es que bajo ciertas circunstancias muy especiales, este campo se explica como si generara un modo de vibración que es lo que nosotros llamamos el bosón de Higgs. Una imagen que podemos tener para ilustrar este hecho es la siguiente: Imaginaros que vivimos en un mundo en el que hay una atmósfera quieta sin nada de aire y sin nada de viento. A una persona le costaría imaginar que hay algo. Uno sentiría la atmósfera porque si intentara ir más o menos rápido sentiría una fuerza que frena el movimiento. Entonces, claro, llegaría a la conclusión, a la hipótesis de que hay algo que yo no detecto y que llamo atmósfera que es lo que está provocando la resistencia a mi movimiento. Ese sería el campo de Higgs.

¿Qué es el bosón de Higgs? El bosón de Higgs es precisamente que en esa atmósfera perfectamente quieta voy a producir un tornado. Si hay un tornado, claramente caerá o romperá cosas claramente observables. Y si hay un tornado es porque hay una atmósfera que claramente la provoca. Lo mismo ocurre con el bosón de Higgs y el campo de Higgs. Es una idea que me gustaría transmitir porque en la exposición del vídeo no queda claro. Una cosa es el campo de Higgs que es algo estático y cuyo único objeto es la de producir un efecto similar a la masa y otra cosa es el bosón de Higgs y es la explicación y la manifestación de que ese campo existe. Lo mismo que una atmósfera quieta no sabríamos que simplemente está ahí y un tornado que sería una explicación de ese campo.

¡Qué es la masa? La masa es una propiedad que tienen todos los cuerpos, nosotros incluidos, que hace que nos cueste más o menos acelerarnos. Es decir, que si nos sentamos en un carrito y hay que empujar, si tenemos más masa el que nos empuja tiene que hacer mas esfuerzo. La masa es eso de lo que hablamos de la inercia. También otra propiedad de la masa es que cuando más masa tengamos, más fuerte nos atrae la tierra. Eso es la masa, que corresponde a dos propiedades: inercia porque nos hace resistirnos al cambio de movimiento y el peso que hace que la Tierra nos atraiga.

¿Existen partículas que tengan masa intrínseca independientemente de que no sean simplemente por pasar por el campo de Higgs.? En principio las teorías basadas en la simetría, la cuántica y relatividad, permitiría que partículas como el electrón tuvieran una masa intrínseca, no obstante, lo que suponemos hasta ahora es que todas las masas de todas las partículas consideramos se obtienen por el acoplamiento al campo de Higgs. Podrían tener masa intrínseca pero, lo que se considera coherente con los resultados obtenidos hasta ahora, es que todas las partículas, incluidos los electrones, tienen su masa por el acoplamiento al campo de Higgs.

¿El bosón de Higgs es una partícula física que se puede medir o es una excitación del campo de Higgs.? Una de las cosas que están muy bien establecidas por la mecánica cuántica y la relatividad, es que todas las partículas que aparecen en la naturaleza están asociadas a un campo. Todos los campos que hay en la naturaleza llevan asociadas partículas, o sea que no solamente para el caso del C.H., para el electrón hay un campo electrónico cuya excitación es el electrón, para el fotón existe un campo electromagnético cuya excitación es el fotón. En general, todas las partículas -bosones, leptones, quarks- vienen descritos por un campo cuyas excitaciones son lo que nosotros llamamos partículas.

¿Acaso el campo de Higgs lo que hace es inducir la masa pero no la crea? Aquí me gustaría que saliera claro de esta habitación el concepto de que una cosa es el campo de Higgs y otra cosa es el bosón de Higgs. El campo de.Higgs el que experimentamos, el que nos rodea, digamos que esta habitación está llena de un campo de Higgs que de alguna manera está estático, un campo que no está explicado. Nosotros excitamos ese campo y se produce el bosón de Higgs. Pero para eso hace falta una energía muy grande, o sea lo que genera la masa de las partículas que tenemos aquí es el campo de campo de Higgs. Por decirlo de alguna manera es estático y las excitaciones de ese campo son las que corresponde al campo de.Higgs.

¿Es una partícula antes de ser vista? Estas son el tipo de preguntas que creo que son importantes que seamos capaces de responder. Vamos a ver, una partícula es algo que tiene energía y que es capaz de transmitir esa energía a algún lado. Quizá en ese sentido el ejemplo más claro en el que se pudo ver este hecho es cuando Albert Einstein descubrió lo que era el espectro fotoelectrico. Es decir, uno pensaba que la luz era una onda, pero luego lo que se encontró es que, efectivamente, cuando la luz incide sobre algún metal arranca electrones y los arranca con la misma energía que si tuviera partículas de fotones que son los que colisionan. Entonces cuando hablamos de partículas hablamos de algo que es capaz de transmitir energía de una forma localizada.

¿En qué momento a partir del Big-Bang se genera el campo de Higgs? Vamos a ver, el modelo de Big-Bang que tenemos actualmente hay una parte inicial en el cual la energía de las partículas es tan alta que prácticamente el campo de Higgs existe pero, digamos por así decirlo, tiene un valor promedio nulo. Entonces conforme el universo se expande llega a un nivel determinado en millonésimas de segundo en el que el universo ya se ha expandido y entonces el campo de Higgs va a su estado de mínima energía que es lo que corresponde a lo que estamos explicando ahora, es lo que da la masa a las partículas, Y en esa fase en la cual el campo de Higgs se relaja y pasa de, digamos, una situación alta a un estado de mínima energía. Es cuando se produce el fenómeno de la inflación del universo, una expansión especialmente rápida del universo.

¿La interacción de las partículas con el campo de Higgs es acaso una nueva interacción diferente a las otras 4 interacciones correspondientes a las 4 fuerzas fundamentales? Efectivamente, se podría considerar como que es una nueva interacción en el sentido de que las otras interacciones que ha mencionado (las 4 fuerzas básicas ) estarían intercambiadas por ciertas partículas intermediarias y aquí sería una interacción genuinamente diferente. La diferencia principal es que el resto de las interacciones están reconocidas como partículas de Pin1 en caso del fotón, la W y la Z, (interacción fuerte y débil), la gravitatoria con el gravitón que tendría el Pin 2 y el campo de Higgs que es una cosa genuinamente diferente.

¿Tiene el bosón de Higgs su antipartícula? El bosón de Higgs es una partícula de Pin 0, es un bosón totalmente neutro, por tanto, coincide con su antipartícula, eso al menos el bosón de Higgs que aparece en el modelo estándar. Dentro de otras teorías más avanzadas aparecen dobletes de Higgs que tienen carga eléctrica con su partícula y antiparticula. Pero del bosón de Higgs del que hablamos aquí, es neutro y coincide con su antipartícula.

Las partículas algunas interaccionan y otras no interaccionan con el campo de Higgs. ¿Qué propiedad física es lo que produce que existan esas relaciones de que unas partículas interaccionen y otras no? Bueno, esos son precisamente propiedades que tienen cada partícula, una propiedad inherente, es la constante de acoplamiento que lo acopla con el campo de Higgs, que sería proporcional a la masa de la partícula. Entonces, en el modelo estandard, en el modelo actual, no hay ninguna explicación que nos diga por qué el electrón se acopla menos que el gluón y el gluón se acopla menos que la Tau. Seguramente en el futuro la habrá, pero el conocimiento que tenemos hoy de la ciencia no permite determinar a priori la constante de acoplamiento con el campo de Higgs y por tanto la masa aparente de la partícula.

¿Se podrían considerar las fuerzas gravitatorias como una especie de manifestación especial del campo de Higgs? La respuesta corta es no. La fuerza gravitatoria si uno la quisiera describir cuánticamente estaría intercambiada por unas partículas que serían partículas de masa 0, el campo gravitatorio tiene un alcance muy grande y tendrían esa propiedad, no sería una manifestación del campo de Higgs. Pero sin duda alguna el campo de Higgs es lo que produce la masa que es a su vez es la fuente del campo gravitatorio, pero no hay una relación que se pueda hacer entre el campo de Higgs y la fuerza gravitatoria.

¿Qué relación hay entre el bosón de Higgs y la teoría de cuerdas? En esta charla he prescindido estrictamente de las interacciones gravitatorias porque todavía no hay una teoría cuántica y relativista satisfactoria de la interacción gravitatoria que es lo que se trabaja en la Teoría de Cuerdas y se hacen muchos avances; pero claro, el tema es que todos esos avances asociados a la Teoría de Cuerdas, no tienen hasta ahora ninguna predicción experimental que se pueda contrastar en el laboratorio. Entonces, el bosón de Higgs y todo lo que hemos visto hasta ahora se puede expresar en un marco en donde dejamos fuera la gravitación. Si tocáramos la gravitación entraríamos en un tema mucho más complicado que no tiene ninguna consecuencia experimental direc

 

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C) Estudio comparativo con la teoría de la Sustacia/espacio/madre (SEM) -Visión intuitiva y analógica del cosmos-.

Antes de introducirnos en el estudio comparativo entre el campo de Higgs y la sustancia/espacio/madre, quisiera explicar el porqué del nombre de esta concepción intuitiva y analógica del cosmos. La idea que se quiere transmitir es que lo que llamamos espacio, es en realidad un campo potencial de donde surge el universo en todas sus diferentes manifestaciones. Incluso lo que se considera como espacio vacío, no es tal, sino que es un espacio inherentemente sustancial, en el sentido que dicho potencial espacial es el que genera la materia y que también sustenta continuamente a toda la creación. De ahí, debemos definirlo asimismo como sustancia/espacio/madre, como generadora y sustentadora de la vida. Así que en esta visión cosmológica, el concepto de espacio va indefectiblemente unido al de madre. Como estamos ante un estudio analógico, llamo la atención sobre la zona del hemisferio cerebral responsable del sentido del espacio y de sus formas: justamente el hemisferio derecho tiene propiedades de funcionamiento femeninas. Por lo tanto, para este pequeño estudio que vamos a hacer simplificamos los tres conceptos en uno: la sustancia, el espacio y la madre bajo las siglas SEM.
Podríamos comparar a la SEM con el campo de Higgs: un hipercampo cuántico y estacionario. Se le puede llamar espacio atemporal siempre que sus partículas están inactivas o plegadas y, al igual que el campo de Higgs, la SEM permanece en estado neutro sin diferenciación de carga eléctrica. Es decir, la SEM es un campo potencial que cuando se altera, genera partículas/espacio/madre como vórtices energéticos y particularizados de la propia SEM. Asimismo el bosón de Higgs se identifica también como una alteración o unidad energética –particularización- del campo de Higgs. Tenemos otra analogía con las células madre como materia prima o básica para la generación de cualquier tejido corporal con las pem que harían la misma labor de crear todo el tejido universal al ser estimuladas.
Siguiendo con las similitudes tanto el bosón de Higgs como una partícula/espacio/madre, son, en ambos casos, los que le confieren la masa a las partículas elementales de la familia de los fermiones, que son los responsables de la materia, ayudados por el intercambio de bosones, en una trayectoria de creciente complejidad estructural ya contemplada y estudiada por la física cuántica.
Hasta aquí podríamos decir que estamos hablando de la misma cosa. Pero, por otro lado, la perspectiva que se tiene del campo de Higgs con respecto a la SEM, contiene una “sutil” diferencia de ubicación que necesariamente conduce a resultados altamente diferentes, por cuanto se contempla que el campo de Higgs es algo que permea al universo. Sin embargo, la SEM no es algo que se filtra o traspasa al universo, sino que el propio espacio universal es sustancial. No hay diferencia entre continente y contenido, como tampoco la hay en un bloque de hielo del cual no podríamos decir que está lleno de agua, sino que es agua pudiendo adoptar diversas estructuras e incluso grandes construcciones como la Ciudad de Hielo en China. No obstante, hay opiniones que comparan el campo de Higgs con el vacío, diciendo que éste no es tal vacío sino que está lleno de algo tremendamente energético. Aunque esta visión parece más cercana a la SEM, sin embargo se sigue diferenciando continente y contenido. Repito, en la concepción de la SEM el “vacío espacial” no está lleno de alguna energía sino que es plena energía en un estado latente o potencial. La SEM puede considerarse un “vacío” cuando permanece en estado neutro o atemporal, o sea, cuando permanece plegado, por cuanto no se produce ninguna alteración, ninguna manifestación de algún fenómeno u objeto espacial; no hay nada que observar, ni observador para observar la “nada”. El “vacío” de la SEM consiste o es un potencial energético para la creación del universo fenoménico o manifestado.
Y aquí topamos con otra diferencia fundamental de perspectiva entre la SEM y el campo de Higgs. En la teoría del campo de Higgs las partículas elementales no poseen masa inherente, sino que son productos de su interacción con el campo de Higgs. Bien, este planteamiento coincide totalmente con la SEM, pero hay una “pequeña incógnita” sin aclarar. ¿De dónde proceden dichas partículas elementales aunque las hayan despojado de su carnet de identidad, o sea, su masa? Por supuesto que todo va formándose a partir de un supuesto Big Bang. Pero ¿surgen acaso partículas sin masa independientemente del campo de Higgs? O más bien, ¿no será el propio campo de Higgs el responsable del fenómeno de las partículas con sus masas correspondientes? Y también: ¿Es el Big-Bang el que crea el campo de Higgs o más bien, ¿no será que es del propio campo de Higgs de donde surge el Big Bang?. Considero que son preguntas fundamentales para contestarlas y ubicarse en el espacio universal.
Llegados a este punto hay que detenerse y ver cómo se plantea esta cuestión desde la visión de la SEM. En principio la SEM por definición es aquello que tiene existencia propia, o sea, es increada. Es, por sí misma. Y su existencia muestra ciclos naturales de actividad universal y de reposo al que podemos llamar “vacío”. La SEM es el TODO espacial, luego, no puede ser alterada o estimulada a generar fenómenos desde algo fuera de sí misma, por consiguiente, tiene que poseer la propiedad inherente de autoestimularse cíclicamente. Y ya que el universo parece indicar que funciona siguiendo una pauta fractal o analógica, podríamos decir que en otro nivel de la vida, encontramos ese mismo ciclo natural, en forma de estímulo vital e inherente al ser humano que cada mañana le despierta y le impulsa a ponerse en actividad.
Ante el impulso vital, la SEM se cuantifica o se particulariza en partículas/espacio/madre, (para abreviar, sem) entrando en actividad como vórtices energéticos. Cuando dicho potencial se despliega no como un solo paquete sino en incontables de ellos, ocurre la diferenciación de polaridad. La sem, cuando permanece en estado de reposo, es totalmente neutra, y al igual que el bosón de Higgs, coincide con su antipartícula. Pero cuando se desdobla, muestra una polaridad que al interactuar con otras sem igualmente polarizadas, permite una diversidad de juego de polaridades, o sea, se generan circuitos digitales o binarios que van formando estructuras, geometrías básicas o, mejor dicho, cosmometrías básicas ya que estamos refiriéndonos al cosmos y no al planeta Tierra. Según lo expuesto en la primera parte de este análisis comparativo sobre el bosón de Higgs y la SEM, parece que hay otras teorías más avanzadas dentro del campo científico que contemplan la posible existencia de dobletes de Higgs que tienen carga eléctrica con su correspondiente partícula y antipartícula. Muy significativo.
Estas múltiples cosmometrías explicarían el fundamento de toda partícula subatómica -incluyendo a las partículas de fuerza- y, por consiguiente, de las siguientes estructuras de la materia universal. Estas interacciones puramente energéticas van volviéndose -a medida de su complejidad y tamaño-, en partículas con más o menos masa y por tanto de resistencia. Entonces, las sem son puntos energéticos parpadeantes en la SEM; el despliegue de cada unidad sustancial con su correspondiente emisión energética se produciría en un mínimo de tiempo. Resumimos, entonces, lo que esta visión cosmológica implicaría.
1) En primer lugar, todas las partículas elementales que componen el universo son generadas por unidades o impulsos vitales de la propia SEM llamadas partículas/espacio/madre. Pero no solamente son generadas sino que mantienen su estructura vital gracias a la continua interacción con la SEM por medio de dichos impulsos vitales. En definitiva, la SEM genera estructuras espaciales a las cuales sustenta y sostiene en su recorrido vital a través de ella misma.
2) Este desplazamiento o recorrido vital de las imágenes espaciales por la SEM lo podemos comprender desde el punto de vista de una red informática universal. Son las unidades o cuantos de información los que realmente viajan por la SEM, ya que sus partículas/espacio/madre no se desplazan de su sitio pues está totalmente ocupado por la propia SEM. Por consiguiente, el único movimiento permitido de dichas partículas espaciales es el de su parpadeo energético. Se desdoblan, emiten su estímulo vital y vuelven a plegarse a su estado de reposo. Este movimiento funcional nos resulta familiarmente fractal. LO QUE SE DESPLAZA ES LA INFORMACIÓN, NO LA BASE QUE LA SUSTENTA. La SEM no es un fluído, sino la vitalizadora y la sustentadora de todo lo que fluye por ella. Ejemplos de medios sustentadores por donde circula la información los tenemos en la informática, en la televisión y en las propias neuronas del cerebro.
3) Toda información cosmométrica sería cuántica, ya que estaría formada de puntos de información, siendo sus operadores las partículas espaciales que conformarían múltiples estructuras coherentes. Dependiendo de la cosmometría que adopten en sus diferentes enlaces energéticos puede pertenecer a un quark, a un electrón, etc... Pues bien, estos cuantos de información espaciales viajan, a su vez, cuánticamente, ya que la información se transmite sucesivamente de partícula a partícula espacial. Esto implica que cada punto de información está continuamente apareciendo y desapareciendo del vacío sustancial o SEM. Cada partícula espacial emite su consiguiente impulso energético y vuelve al estado de reposo habiéndole pasado antes su información a una de sus partículas vecinas. Esto nos lleva a contemplar que toda la creación universal se va generando o recreando continuamente en infinitas pulsiones de vida gracias a las partículas/espacio/madre.
4)
Lo expuesto anteriormente nos conduce a plantearnos el fenómeno de la fuerza de la Gravedad con un cariz bastante peculiar que nos hace alejarnos del planteamiento que niega la participación del campo de Higgs en el origen de la Gravedad, como se afirma en el penúltimo apartado de preguntas y respuestas en la conferencia sobre el bosón de Higgs expuesto más arriba.Veamos: cada cosmometría energética que surge del potencial de la SEM, tanto en su desplazamiento, como en el tipo de luz que emita, puede producir un contraste con la oscuridad, silencio, y equilibrio estático del todo sustancial que la rodea.. Cada cosmometría está literalmente rodeada por la SEM: por tanto -y esto es importante-, cada partícula/espacio/madre o grupos de ellas que se activan, ya sea secuencial o paralelamente, de la SEM deben producir una reacción en sentido contrario. O sea, toda cosmometría en su despliegue produciría una reacción de contracción en la SEM que la rodea; siendo esta contracción directamente proporcional a la masa de cada cosmometría e inversamente proporcional al cuadrado de su distancia. Se podría aplicar entonces, la fórmula conocida de la fuerza de la Gravedad. Dicho de otra manera: estaríamos hablando de la contracción del vacío alrededor de todo objeto universal, ya pertenezca éste al mundo de las galaxias o de las partículas elementales, ante lo cual la incógnita del origen de la gravedad quedaría resuelta y unificaría no solamente el mundo de los macroespacios sino, también, el de los microespacios.
5) De la SEM podríamos decir que no es intrínsicamente curva, sino que es amorfa, no obstante adquiriría localmente la forma del objeto que “abraza”. Si el objeto es redondo, la SEM se curvaría alrededor de él, lo mismo que lo hace el agua si sumergimos una bola en su interior. Exactamente ocurriría si el objeto fuese un cubo. Ese abrazo protector que ejerce la SEM sobre las criaturas nacidas de sus entrañas es como un corsé que permite un equilibrio entre la fuerza expansiva y de contracción en todos los niveles del universo. Esto permite que las informaciones de las estructuras cosmométricas mantengan su forma en el juego de interacciones que se produce entre ellas y no se desintegren en su viaje cósmico.
6) Hemos dicho que el universo presenta en su génesis un funcionamiento cuántico debido al impulso energético de las partículas/espacio/madre, pero a la vez, muestra su otra faceta ondulatoria, puesto que estas partículas espaciales las podemos contemplar también como un hervidero de vibraciones que se desplazan cuánticamente por la SEM produciendo todo tipo de ondas e interacciones entre ellas y dando como resultado la complejidad universal que conocemos actualmente.

                                                                                                                                                                              

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D) El factor tiempo en la Sustancia-espacio-madre (SEM)
Aunque en el análisis anterior no se toca el tiempo en relación al espacio, porque tampoco se ha hecho alusión alguna sobre él en la información obtenida sobre el campo de Higgs, no obstante he añadido el factor tiempo visto desde la perspectiva de la SEM.
En principio se distinguen dos tipos de tiempo: un tiempo
cíclico –yin- y un tiempo direccional –yang-. Ambos están relacionados naturalmente con el movimiento, porque cuando la SEM o parte de la SEM está en reposo, el tiempo está parado o en tiempo 0.
El
tiempo cíclico es la medida de una pulsión vital, es decir, lo que tarda una partícula/espacio/madre (pem) en abrirse, emitir su impulso vital y volverse a plegar en la SEM. Podría medirse en nanosegundos o también se podría interpretar como que la pem surge del vacío y vuelve a desaparecer en el mismo vacío o no-existencia. Una pem no se desplaza por la SEM, pues cada una ocupa un lugar fijo en el hiperespacio. Su misión consistiría en emitir pulsaciones vitales.
Y ahora se introduce un factor nuevo. Ese impulso vital o energético que se despliega en una unidad de tiempo, conlleva a la vez una unidad de conciencia que está formada por una parte sensible Yin y por una parte pensante Yang. Quiero aclarar aquí que no me refiero al nivel de conciencia, pensamiento y sensibilidad a nivel humano; pero si el ser humano muestra esas propiedades, por analogía fractal éstas estaban implícitas en la SEM y de alguna manera presentes en la elaboración de la génesis universal.
Entonces, cuando una
pem está plegada -estado de reposo- es neutra. Pero cuando se despliega, se polariza en un juego continuo entre unidades de pensamiento y de sensibilidad. Lo pensante y lo sensible son factores complementarios. Todas las dualidades pueden funcionar tanto en puntos de equilibrio dinámico o bien en puntos más polarizados o extremos. El continuum entre lo sensible y lo pensante, a su vez, crea conciencia. Entonces, lo que llamamos tiempo en relación a la SEM, sería el propio impulso vital que genera y posibilita toda esa explicitación de lo que está implícito en la SEM.
En mi libro “La Dualidad” se hace un análisis más detallado de la interacción de estos elementos constitutivos de la psique y del comportamiento de la persona.
Ahora bien, una unidad o cuanto de pensamiento/sensibilidad que genera a su vez una unidad de consciencia, es muy limitada para generar por sí misma algún tipo de información que sea coherente. Al igual que las neuronas del cerebro, en su juego de interacción, producen el pensamiento, la sensibilidad y la conciencia en un nivel humano. Una sola de ellas no sería suficiente para crear inteligibilidad.
Por consiguiente, el increíble e impresionante juego de polaridades va creando una información que viaja en forma de ondas por la SEM. Este movimiento es una información y se mide en unidades de
tiempo direccional. Es decir, la información va viajando por la SEM cuánticamente, de pem a pem. Por consiguiente, la unidad de duración de tiempo direccional se mediría en lo que tarda la información de transmitirse de una pem a otra.
En resumen, el tiempo en la SEM se mediría entonces, en lo que tardaría el impulso vital que produce el despliegue y cierre de cada pem (tiempo cíclico) y paralelamente, se mediría a través de la información que se va transmitiendo entre las pem; movimientos que serían consecutivos, secuenciales y direccionales (tiempo direccional).

REFLEXIÓN.- Para ser más exacta diría, que existen dos modelos básicos de la función universal. El modelo Yin es atemporal (el eterno femenino) y tiene que ver con el ser y el estar, (SEM en reposo), mientras que el Yang es un hacer temporal (pulsión) en relación con el ser y el estar de la SEM. Es el impulso o fuerza de empuje que desencadena toda una serie de aconteceres, movimientos en el seno del Yin, la cual hace de sostenedora y sustentadora de todo los fenómenos que ocurren en su seno. Es la acción o series de impulsos medidos en tiempo tanto ciclico (apertura), como direccional (transmisión) de las pem.
Eso explica por qué en la cosmología patriarcal como es el Génesis bíblico, se contempla la creación del universo desde una perspectiva únicamente Yang, ignorando lo Yin. O sea, no es una Gran Madre (SEM) que genera en sus entrañas al universo como nos cuentan antiguos mitos, sino el Verbo/Dios da órdenes para que los elementos que van surgiendo de la
nada (SEM), se vayan organizando por etapas. Esta forma tan aséptica y distante de creación, -tan distinta a la generación desde el propio cuerpo, desde sí misma-, contiene todos los ingredientes de un modelo Yang con características relacionadas con el hemisferio izquierdo.
Veamos: “En el principio era el Verbo.” La propia palabra
principio nos habla claramente de que entramos en el tiempo –hemisferio izquierdo, responsable del tiempo- y el término verbo parece que tiene dos acepciones: Una de ellas como palabra, lo cual nos sigue apuntando al hemisferio izquierdo y al elemento Aire o la comunicación (Yang). Y la otra de ellas como acción, perteneciendo a la cualidad del elemento Fuego (Yang). Traducido todo esto, se puede ver que el poder de la acción de la palabra (sonido) estimula a la nada (SEM) a una actividad transformadora, naturaleza del elemento Fuego.
Es una creación hecha desde el plano de la mente en donde el cuerpo del creador, -si es que lo tiene- “
no se pringa.* Éste va separando y ordenando toda la creación por etapas, o sea, un funcionamiento típico del hemisferio izquierdo.
Pero es una creación en donde el universo deviene curiosamente de la
nada, o sea, del vacío. Pero ese dato pasa totalmente desapercibido, pues, ¿qué se va a decir sobre la nada? Ignorarla.

* Hay que recordar y aclarar que el impulso Yang que estímula a la SEM a generar de sí misma, es también una propiedad inherente de la SEM. Por consiguiente, hay que distinguir que la SEM es un estado atemporal e indiferenciado, que cuando se autoactiva, surge la diferenciación. El factor masculino/Yang surge, por tanto, de lo femenino/Yin como principio activador y diferenciador que posibilita la dualidad para la generación. La creatividad viene de la diferenciación, del contraste o complementariedad de los elementos constituyentes. (Un estudio completo en mi libro, La Dualidad)                                                                                               

 

                                                                                                                                                                          

 

REFERENCIAS SOBRE EL NÚMERO 64

Anatomía y fisiología

64 cromosomas contienen el cuerpo humano. -32 pares de ellos-
64 códigos posibles de aminoácidos en la estructura del ADN
64 huesos en las extremidades superiores y 64 huesos en las extremidades inferiores.
64 nervios (32 a cada lado) que parten de la médula espinal hacia todas las regiones del cuerpo es la composición del sistema nervioso periférico.

Informática

Base 64 es un sistema de numeración posicional que usa 64 como base. Es la mayor potencia de dos que puede ser representada usando únicamente los caracteres imprimibles de ASCII (Acrónimo  inglés de American Code for Information Interchange)
Los microprocesadores de 64 bits han existido en las supercomputadoras desde 1960 y en servidores y estaciones de trabajo basadas en RISC desde mediados de los años 1990. En 2003 empezaron a ser introducidos masivamente en las computadoras personales (previamente de 32 bits) con las arquitecturas x86-64 y los procesadores PowerPC G5
64 bits es un adjetivo usado en:
Microarquitectura de CPU y ALU para describir registros, bus de direcciones, bus de datos, o instrucciones de 64 bits (8 Octetos).
Arquitectura de computadoras para describir enteros, direcciones de memoria, sistemas operativos, u otras unidades de datos de 64 bits (8 Octetos).

Analizando el nº 64.- Si lo sumamos nos da un 10. El 10 lleva la energía del 1 el cual representa a la unidad y el proceso que se inicia a partir de dicha unidad. Por tanto el 10 representa la culminación del ciclo que se inició en el 1 y al mismo tiempo el inicio de otro ciclo en un nuevo nivel de desarrollo. El arcano X del Tarot representado por La Rueda de la Fortuna significa exactamente que la rueda ha girado 360º              integrando la información del ciclo anterior –de la personalidad- en el nuevo ciclo del Alma que comienza con el número 10.

Si analizamos los dos componentes del 64 por separados, contamos con el 6, número que representa la combinación equilibrada entre dos fuerzas complementarias o dos mundos: el sutil y el material. Se simboliza con dos triángulos entrelazados que son  conocidos como Estrella de David    o Sello de Salomón.

El 4 representa a la materia, no solamente en su expresión física sino a todo lo que se manifiesta, se materializa o nace  como resultado de un proceso de gestación o de creación. El 4 es la obra acabada. El número 4 está representado en dos dimensiones por el cuadrado -4 lados- y en tres dimensiones por el cubo, compuesto de 6 lados. Nos encontramos, por tanto, con un 6 y un 4, o sea, un 64. El cubo es, entonces, la figura geométrica como expresión del elemento sólido completo y simétricamente acabado gracias al movimiento gestatorio y creativo que se origina por la confluencia e interacción de dos fuerzas complementarias conocidas en la tradición oriental como Yin-Yang.

 

La mayoría de los metales tienen cristales elementales de geometría cúbica como: cúbico espacial centrado (figura A), cúbico centrado en las caras (figura B) y hexagonal compacto (figura C). 

esquema

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esquema

 Proceso aritmético hasta llegar al 64

El número 64 tiene su historia pues al igual que los demás números, tiene su fundamento en el número 1, la Unidad. Pero el 1 contiene un potencial que tiene que expresarse y para ello necesita una referencia en lo otro. Algo con lo que diferenciarse e interactuar para poder crear. De modo que se expande desdoblándose y aparece el 2 como Dualidad. El número 2 se desdobla multiplicándose por si mismo y ya tenemos el 4. El 4, hace la misma operación se multiplica por 2 desdoblándose en el 8. El 8 se multiplica por 2 y tenemos el 16. El 16 se multiplica por 2 y tenemos el 32. Finalmente el 32 se multiplica por 2 y llegamos al 64.  Una variante rápida en la conformación del 64. 8x8=64. La forma del 8 es dual y cíclica representando a las dos serpientes entrelazadas del caduceo. Los número 2, 4, 8, están asociados con un modelo energético femenino y asociado a la cultura de la diosa, pero esto requiere de un estudio aparte.

Vemos la similitud con el desarrollo embrionario. Éste consta de varias etapas: Después de la fecundación se forma el Huevo o Cigota equivalente a la Unidad. Éste se divide en 2 células llamadas Blastómeras -la Dualidad-. Éstas se dividen formando 4 células, luego se dividen en 8, 16, 32 y así sucesivamente hasta formar el primer estado embrionario llamado Mórula.

Juegos

El juego milenario del I ching contiene  64 hexagramas compuestos por un sistema binario de líneas: las abiertas o rotas son Yin y las continuas son Yang.

Otro juego milenario es el Ajedrez compuesto de 64 cuadrantes 8x8, combinados en una polaridad o dualidad blanca y negra

El sistema del calendario Maya contempla también el número 64 dentro de su compleja estructura con 64 runas y 64 codones del conocimiento universal.

El juego de la Oca y sus 64 casillas contando con la última de llegada en donde se penetra en el Jardín de la Gran Oca. Hay tableros de la Oca en dónde no viene numerado nada más que 63 casillas, estando la casilla de llegada sin numerar. La interpretación que se deduce es la siguiente: La Gran Oca simboliza al Alma, la Gran Madre y el jugador representa al alma individualizada y lo que ésta va experimentando en su periplo por la vida a lo largo de las diferentes casillas del tablero. Vive todo tipo de suertes y avatares, avanza hacia su destino cuando su ficha cae en el casillero de una oca, pero también tiene retrocesos y obstáculos e incluso tiene que iniciar otra vez su ciclo empezando en la casilla 1 hasta que finalmente alcanza su objetivo integrándose felizmente en el Anima Mundi, el Alma Matter, o el Jardín de la Gran Oca, un estado de ser de plenitud.

 Estamos básicamente hablando del plano sensible del ser humano, de sus emociones y sentimientos –elemento Agua-, lo que le mueve y anima, lo que le motiva a actuar porque es lo que le emotiva ya sea en su relación con los sentidos de su cuerpo, -Tierra- o con su intelecto –Aire-, pues la Oca sabe moverse en esos tres elementos. El cuarto elemento, Fuego = Tiempo, es por excelencia el elemento común a los otros tres elementos por cuanto a su capacidad para transformarlos. Todo este viaje interno se va contando en unidades de tiempo –los números de los dados en sus diferentes tiradas- el avance a veces lento y a veces rápido -incluso hay saltos cuánticos-, que va experimentando el alma personalizada durante su trayectoria por el espacio/tiempo.

Este antiguo juego tiene un mensaje muy similar a la obra de la “Divina Comedia” de Dante Alighieri. Ésta se halla compuesta de 100 cantos, o sea, el final de un ciclo en el cual la unidad del 1 es  elevado a la potencia de 100.  Estos 100 cantos se encuentran escritos en versos formando tercetos –tríadas-.  En ella se narra el proceso del sujeto en la figura de Dante en busca de su Alma representada por Beatrice. Sabemos que el amor que profesaba Dante por Beatrice era un amor platónico. Dante inicia un largo recorrido que empezará por el infierno –1º ciclo-, lugar en donde la persona se identifica y se implica pasionalmente en la vorágine de este nivel de la vida. En el Purgatorio –2º ciclo-, el individuo inicia su proceso de sanación de las consecuencias de la etapa anterior. Y por fin Dante encuentra a su amada unida a Dios en el Cielo –3º ciclo-. El Alma y el Espíritu del individuo por fin se unen -bodas alquímicas- En este largo viaje es conducido por lafigura del poeta Virgilio, que hace la función de guía o maestro interno.

 

LO REAL

 

El término real tiene dos significados fundamentales que lo podemos ver a continuación

                   1º) Realidad – realización. Del latín rex “cosa” que tiene existencia verdadera.

                   2º) Realeza - rey. Del latín regis “regir, regio, relativo al rey”.   

La palabra real tiene la misma raíz indoeuropea de reg : gobernar o dirigir. Está relacionada con las reglas y el lado derecho del cuerpo. Existe un cruce nervioso a la altura del bulbo raquídeo por lo que el lado derecho del cuerpo es regido por el Hemisferio Izquierdo y viceversa.

En hebreo la letra resh  significa cabeza.

El rey sostiene en su cabeza una corona como símbolo de poder para gobernar. Estamos ante el poder de la razón, de las normas y de los derechos que dirigen y gobiernan la vida de un pueblo.

¿Es el rey la metáfora del Espíritu de la razón que dirige nuestras vidas?

¿Hemos proyectado hacia afuera dicha realidad interna en una realeza externa?

¿Consiste la realización interna en desarrollar las cualidades de visión y de inteligencia espiritual del poder del Espíritu?

Es nuestro atributo de mente preclara y lúcida la que tiene la capacidad de ver por dónde andar para conducirnos por el camino adecuado en nuestra vida

Esta observación trae a la memoria el juego de la dualidad en el mito oriental entre

Purusha y Prakriti. Se les compara con un cojo al primero y con un ciego al segundo. Tienen que dirigirse a un lugar, el cojo no puede andar pero puede ver y el ciego puede andar pero no puede ver. Lo acuerdan de manera que el cojo se monta encima del ciego y le dirige el camino. Bajo esta colaboración consiguen llegar, ya que por separados no les hubiera sido posible hacerlo.

Retomamos el pensamiento metafórico y escogemos al oro, el metal más noble que existe y que se le ha asociado con la realeza. El oro es en esta realidad material la metáfora del Sol, por su forma, color, cualidades y valor-  y a su vez, el Sol – elemento Fuego- ha sido venerado y adorado por muchas culturas el cual viene a ser el símbolo del Espíritu. Es el astro rey que nos ilumina, nos vitaliza y nos alimenta, (fotosíntesis en las plantas que ingerimos y que a su vez son ingeridas por los animales que solemos comer.

Continuando con el lenguaje simbólico nos fijamos que entre los 12 signos zodiacales tenemos a Leo o el león –elemento Fuego- cuyo representante o regente es el Sol. (Cada signo del zodiaco está asociado a un planeta o luminaria)

El león es el rey de la selva y representa la majestuosidad, el poder, la nobleza y también la ferocidad. Es el animal asociado también con la realeza siendo bastante común en la heráldica de la nobleza.

Todo ello nos viene a indicar cómo representamos a nivel intuitivo la realidad del poder interno de nuestro ser –el Espíritu-, replicándolo en el mundo externo: en la materia, en una jerarquía social, como en el cielo que vemos.

Con todas estas asociaciones y metáforas se pueden comprender otras relaciones y curiosidades más. Dejo al lector interesado que las vaya descubriendo por sí mismo gracias a la luz de su Espíritu que lo ilumina.